Desde que “El Chuy” decidió cambiar los vasos de unicel para servir sus esquites, las ventas han mejorado, aunque le ocupa más tiempo. Desde las seis de la mañana se tiene que levantar para preparar las hojas de maíz que utiliza para servir el alimento. Aun así se siente satisfecho.
La conciencia ecológica todavía no permea en los comercios formales e informales. En el Zócalo, además de “El Chuy”, sólo un comerciante de papas y dos vendedores de elotes han incorporado recipientes de papel, “son un poco más caros, pero coadyuvan a frenar la contaminación”, dice.
La prohibición
Hace dos semanas, la 74 Legislatura local aprobó una iniciativa de ley que prohíbe en todo el estado la venta, distribución y uso de productos desechables elaborados con plástico y unicel.
Como parte de la legislación, las autoridades municipales cuentan con un plazo máximo de seis meses para adoptar la medida e incorporarla a sus reglamentos que deberán incluir sanciones para aquellos que hagan caso omiso.
Entre los plazos se contempla un año para acabar con las reservas de productos de plástico y unicel en bodegas.
Antes, en septiembre de 2018, en el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez avaló su propia modificación legal. Ésta prohíbe el uso de plástico y unicel en comercios dedicados a la venta de alimentos y bebidas. No obstante, hasta hoy, en el primer cuadro de la ciudad, son escasos los comerciantes que han acatado la disposición.
En los puestos callejeros, el primero en hacerlo fue Jesús Alvarado Carrera, “El Chuy”, un vendedor de elotes y esquites oriundo de Huautla de Jiménez, que sirve el alimento en hojas de totomoxle.
La iniciativa del vendedor ha sido bien aceptada entre los compradores. Cada hoja equivalente a un vaso; cuesta 20 pesos.











