Con puertas cerradas, celebraciones sin fieles y custodiado por policías permaneció el Santuario de Juan Diego, donde cada año llegaban más de 15 mil peregrinos a visitar la casa prehispánica de Cuauhtlatoatzin.
Los portones del santuario donde se registró la quinta aparición de la Virgen de Guadalupe en el año 1531, en El Cerrito, permanecieron cerrados este 12 de diciembre, pues debido a la pandemia, autoridades eclesiásticas y de los Ayuntamientos de Cuautitlán Izcalli y Cuautitlán optaron por desalentar la llegada de peregrinaciones y grandes grupos de fieles para evitar contagios.
A las ocho de la mañana y a las 12 del día, el obispo de Cuautitlán, Guillermo Ortiz Mondragón, acudió al Santuario de Juan Diego y celebró misas sin fieles, que fueron transmitidas de forma virtual por internet en las páginas de la Diócesis de Cuautitlán.
“En toda mi vida nunca había visto cerrado el Santuario, justo en la fiesta en que celebramos que aquí se registró la quinta aparición de nuestra madre, la Virgen de Guadalupe”, afirmó Refugio, una mujer nonagenaria vecina de Cuautitlán.
El operativo fue informativo, no restrictivo, puntualizaron autoridades de Cuautitlán Izcalli , quienes invitaron a los pocos fieles que se aproximan a regresar a sus casas, porque el santuario de El Cerrito está cerrado.











