Este viernes durante la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador explicó que el motivo por el que no usa mascarilla, es porque no está comprobado científicamente su eficacia para prevenir el contagio de Covid-19.
Tras la reciente confirmación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que la transmisión del nuevo coronavirus es posible a través de partículas de aerosol que quedan suspendidas en el aire, especialmente en lugares cerrados, el uso de cubrebocas resulta imprescindible para contener la propagación de la enfermedad, que hasta el día de hoy ha producido 371 mil casos positivos y 41 mil 908 descensos en nuestro país.
En un inicio se comprobó que el virus del SARS-CoV-2 se transmitía cuando una persona entraba en contacto con otra persona infectada por el coronavirus, a una distancia menor a un metro, mediante las gotitas de saliva expulsadas en un estornudo, tos o el habla.
También se puede infectar una persona por el contacto con superficies del entorno inmediato en el que el virus pudo penetrar indirectamente.
Por ello, este organismo de la ONU considera que portar cubrebocas “debe formar parte de una estrategia integral que incluya medidas destinadas a eliminar la transmisión y salvar vidas”, e incluso recomienda a los gobiernos fomentar su uso para la población general en áreas donde la transmisión sea generalizada, en áreas donde sea poco posible aplicar las medidas de control ideales.
Aunque reconoce que existen pocas pruebas de la eficacia de las mascarillas de tela en zonas públicas.
En cambio, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) junto con el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), ambos organismos estadounidenses, proponen el uso de equipo de protección personal, como lo son las mascarillas, cubrebocas desechables y cubiertas de tela, es decir, mascaras caseras, elaboradas con diferentes tipos de telas.
La OMS sugiere para la sociedad civil el uso obligatorio de la mascarilla, pues los casos asintomáticos preponderan, y en ocasiones es difícil lograr un distanciamiento social absoluto.
La alta demanda del cubrebocas ha propiciado la escasez del producto, por lo que la Organización propone el uso de mascarillas higiénicas, que están elaboradas de materiales textiles comunes. Estas mascarillas no son dispositivos médicos pero deben contar con una filtración mínima del 70%.
Dentro de esta guía, la OMS recuerda que el uso de mascarillas médicas en la población podría desviar este recurso fundamental del personal médico y otros trabajadores indispensables, que son quienes más lo necesitan.
Por lo que la sociedad debe concientizar y reservar estos materiales para los trabajadores de Salud y las personas con riesgo elevado, y que un profesional haya autorizado su uso.












