El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, señaló que a pesar de que la reforma al esquema pensionario, normado por la Ley del Seguro Social, tiene más de 20 años, el costo de transición aún muestra una tendencia creciente.
Se estima que, entre 2035 y 2040, el total de obligaciones pensionarias alcanzará su máximo; se calcula que en 2035 ascenderá a 1.2 billones de pesos, cifra equivalente a 20.1 por ciento del presupuesto total aprobado para el ejercicio fiscal 2018, y más de una tercera parte de los recursos del gobierno federal, vertidos en la Ley de Ingresos de este año.
En el documento “Gasto en Pensiones y su Perspectiva de Largo Plazo”, el CEFP aclara que dicho monto no es el total del gasto en pensiones, pues hay otros esquemas de beneficio definido, “de los que no se cuenta con información para realizar alguna estimación ni conocer su flujo de obligaciones, pero que demandan recursos”.
Algunos de esos casos son: los sistemas pensionarios de los estados, de las universidades y de algunos organismos autónomos, como el esquema de retiro del Consejo de la Judicatura Federal (CJF).
Agregó que este caso, si bien el monto de sus obligaciones pensionarias pueden no representar demasiado respecto al total nacional, las cuantías que obtienen los trabajadores son mayores a la pensión mínima que tienen garantizada los cotizantes al IMSS.
Puntualiza que desde la reforma al esquema pensionario del IMSS, el diseño de cuentas individuales se vislumbraba como muy prometedor en cuanto a la reducción del costo fiscal en la materia. Tal efecto se acentuaría al modificarse en 2007 la Ley del ISSSTE.
No obstante, dichos esfuerzos por reducir el costo fiscal se ven disminuidos por diversos factores, entre ellos, porque las reformas que se dieron en algunos otros esquemas pensionarios importantes, como el de Petróleos Mexicanos (Pemex), surgieron casi 20 años después de los cambios a la Ley del Seguro Social.
En el caso de Pemex, se siguieron acumulando, por 20 años más, nuevos trabajadores con derechos pensionarios bajo un esquema de beneficio.
El CEFP resalta que sumando el tiempo que pasó de una reforma a otra, el efecto de la reducción del costo fiscal se vio limitado.
Refiere que si bien los primeros esquemas reformados cubrían desde entonces a la mayoría de las personas del sector formal, la pensión mensual promedio que se otorgó en 2013 bajo el esquema de beneficio definido del IMSS-Asegurador ascendió a tres mil 700 pesos.
En tanto que la de Pemex en el mismo año fue de 33 mil 200 pesos; es decir, en promedio la pensión de un retirado de Pemex es equivalente a ocho de las que en promedio se les otorga a los retirados de la generación de transición.
Tal situación explica en parte que tres de cada 10 pesos del presupuesto que se propone destinar al pago de pensiones contributivas se apliquen a los regímenes complementarios, como los de jubilaciones de Pemex, CFE, y Luz y Fuerza, cuya población beneficiaria es de aproximadamente una décima parte de los que son cubiertos por el IMSS y el ISSSTE.











