Amnistía Internacional Argentina manifestó su preocupación por el retroceso de derechos humanos en el país, en particular en temas como migración, violencia de género y memoria.
Así lo manifestó la organización en el “Informe 2017. Derechos Humanos para Argentina” que presentó esta semana en Buenos Aires.
AI detalló áreas en las que el gobierno de Mauricio Macri enfrenta desafíos y oportunidades en los temas de migrantes y refugiados; pueblos originarios, libertad de expresión, protesta social, violencia de género, igualdad y no discriminación.
El documento de 65 páginas también incluyó la agenda de salud de mujeres y niñas; torturas, memoria, verdad, justicia y reparación y política exterior en derechos humanos.
La organización advirtió que 2016 fue “un año difícil para la protección de los derechos humanos alrededor del mundo” porque “estallaron conflictos signados por el completo desprecio e indiferencia hacia la seguridad de las personas”.
En el caso argentino, agregó, la particularidad es que el país ha tenido un liderazgo histórico en derechos humanos a escala internacional pero ahora se enfrentan políticas regresivas y contradictorias.
Por ejemplo, en el caso de inmigrantes, el gobierno endureció las leyes para facilitar expulsiones y detenciones y complicar el ingreso de personas de otros países, en particular de los limítrofes.
La tendencia de rechazo a los inmigrantes se venía acentuando en los últimos años, ya que en 2014 hubo mil 760 expulsiones; en 2015 fueron mil 908 y el año pasado se llegó al récord de tres mil 258.
En materia de libertad de expresión y protesta social, AI detalló represiones policiales registradas el año pasado por trabajadores y, en particular, el caso de Milagro Sala, activista detenida por instalar un plantón en Jujuy.












