El presidente de Argentina, Mauricio Macri, cumplió 11 meses en el gobierno, sin embargo, estos han estado marcados por protestas sociales y la incertidumbre sobre la llegada de millonarias inversiones y la recuperación económica que prometió.
A punto de cumplir su primer año de gobierno, Macri enfrenta el reto de iniciar una relación con el virtual presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, después de haber apoyado abiertamente a la derrotada candidata demócrata Hillary Clinton.
Desde que asumió como presidente el 10 de diciembre pasado, Macri reanudó con Estados Unidos una relación diplomática que había sido tensa y distante durante el gobierno de su antecesora, Cristina Fernández.
El presidente estadounidense, Barack Obama, incluso vino a Buenos Aires en marzo pasado, por lo que el macrismo solo apostó a su relación con líderes demócratas con el convencimiento de que Clinton ganaría las elecciones presidenciales.
Ahora, en cambio, la victoria de Trump en los comicios del martes pasado ensombrece nuevamente el escenario del país sudamericano, que ya padecía el retraso de las inversiones internacionales que Macri esperaba para impulsar el crecimiento económico.
Argentina también está en problemas, además, porque el gobierno macrista apostó a un endeudamiento récord de 90 mil millones de dólares en los mercados internacionales, que ahora se tambalean con el triunfo del candidato republicano.
Pero antes de las elecciones estadounidenses, los resultados de la gestión macrista ya eran negativos, porque la inflación, que también prometió reducir, supera el 40 por ciento de crecimiento acumulado durante este año.
El alza constante de precios redujo el poder adquisitivo de los trabajadores que lograron alzas salariales del 30 por ciento en promedio, mismas que resultaron insuficientes para enfrentar el encarecimiento de productos y servicios.
La política de despidos masivos que se impulsó al principio de su administración dejó sin empleo a 120 mil personas, según el gobierno, o 200 mil, de acuerdo con estudios privados.
Además, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipó que la economía argentina cerrará 2016 con una recesión del 1.8 por ciento y para el próximo año tendrá una recuperación mínima del 2.7 por ciento.
Los efectos de las políticas sociales se han traducido en protestas en las calles cada vez más frecuentes y masivas, ya que a la alta inflación se suman aumentos de por lo menos el 300 por ciento a las tarifas de agua, luz y gas.
El resultado ha sido que, en un breve lapso de 11 meses, el macrismo llevó a la pobreza a un millón y medio de argentinos, pese a que una de sus principales promesas de campaña fue “Pobreza cero”.












