Phoenix * Notimex. Los ataques contra indocumentados en zonas cercanas a la frontera de Arizona con México como el que ocurrió esta semana donde fueron asesinados tres inmigrantes, podrían continuar, estimó una fuente policial.
Dan Wells, comandante de la fuerza de tarea contra pandillas y tráfico humano (GITEM) de Arizona indicó que debido al reforzamiento de la vigilancia en la frontera sur se ha vuelto más difícil para traficantes de personas (polleros) cruzar indocumentados.
En ese sentido polleros armados, desesperados por hacer dinero, optan cada vez con mayor frecuencia por interceptar vehículos con indocumentados que cruzaron ya a Estados Unidos para quitárselos con lujo de violencia a bandas rivales y extorsionar a las víctimas tras secuestrarlos.
Wells no descartó que ese tipo de violencia continúe aumentando mientras autoridades federales y locales en Arizona implementan nuevos esfuerzos para combatir dichos crímenes.
James Ogden, sargento de la policía de Pima, Arizona, donde el jueves un grupo de bandidos asesinó a dos ilegales guatemaltecos y a un pollero mexicano dijo que desconocía si existen planes para lanzar un operativo destinado a reducir esos crímenes.
Recordó que ese tipo de operativos, relacionados con inmigración ilegal, recaen en la esfera jurisdiccional de autoridades federales.
Senaló que el incidente del pasado jueves es el tercero, que se registra en Arizona en un lapso de dos semanas cerca de la frontera con México en el que hombres armados interceptan con lujo de violencia vehículos con indocumentados.
Por su parte Wells dijo que el GITEM y la Patrulla Fronteriza han confiscado un alarmante número de rifles de asalto, incluyendo AK-47 y de alto poder que al parecer utilizan las bandas de polleros que secuestran a inmigrantes.
El incidente del jueves pasado ocurrió en la madrugada en un camino desolado de terracería cerca de la mina Silverbell a unos 30 kilómetros al noreste de Tucson, Arizona.
En esa ocasión una camioneta robada que transportaba entre 15 y 20 inmigrantes fue interceptada por un grupo de unos cuatro hombres armados, algunos con AK-47.











