Primer año

Indicadores básicos para una evaluación razonablemente objetiva:

Aprobación presidencial. Lo bueno: altos de aprobación (57-72 %). Lo malo: ha descendido en un año 8 puntos en promedio, según el instrumento de medición. La esperanza: que los pilares que sostienen la aprobación presidencial enriquezcan la vida democrática.

Seguridad. Lo bueno: hay un nuevo marco legal y un nuevo cuerpo de seguridad (la Guardia Nacional) para enfrentar la violencia y la inseguridad en el país. Lo malo: en la percepción ciudadana sigue creciendo la inseguridad como el principal problema del país. La esperanza: que los programas sociales, especialmente “Jóvenes Construyendo el Futuro”, neutralicen y reduzcan la base social de la delincuencia en el país. Que la violencia de género se tope con políticas públicas más asertivas y eficaces.

Economía. Lo bueno: los fundamentos de una economía sana de mercado se han mantenido bajo control (inflación, déficit, tipo de cambio, superávit fiscal, gasto público austero, sin nuevos impuestos o deuda). Lo malo: la desaceleración mundial, la incertidumbre de inversionistas y la contención del gasto público durante el cambio de gobierno redujeron el crecimiento económico casi a cero, con la pérdida de empleos. La esperanza: que el T-MEC, el incremento de la inversión extranjera directa, los proyectos de inversión pública y privada en infraestructura finalmente hagan crecer la economía a 4% anual al término del sexenio.

Estados Unidos de América. Lo bueno: comunicación, entendimiento directo y respeto entre AMLO y Donald Trump, y la pericia del canciller Marcelo Ebrard para ensanchar esta ventana de oportunidad. Lo malo: la injerencia del establishment de Washington en los asuntos bilaterales, en un año de tensiones electorales en EU, con amagos constantes como el incremento de aranceles por la migración centroamericana o la clasificación del país como «narcoterrorista» por los cárteles criminales. La esperanza: que se apruebe el T-MEC en tiempo y forma, y que el desenlace de la elección presidencial estadounidense traiga cooperación, colaboración y coordinación entre ambos gobiernos.

Corrupción. Lo bueno: la bandera central del movimiento social y ciudadano que llevó a AMLO al poder registra avances y conserva su legitimidad. La gente percibe resultados y se los acredita al presidente. Lo malo: aún no madura el andamiaje legal ni institucional para prevenir la corrupción como el principal cáncer público del país. La esperanza: una ciudadanía más exigente, vigilante y actuante en contra de la corrupción y a favor de una nueva moral pública, cuyos ejes principales son austeridad, separación entre poder político y poder económico, y uso socialmente prioritario del presupuesto público.

Gabinete y gobiernos locales. Lo bueno: las dependencias estratégicas para el avance de la 4T están alineadas y al ritmo del presidente (Defensa, Marina, SSPC, Hacienda, Cancillería, Oficina de la Presidencia, Bienestar Social). Lo malo: la llamada «curva de aprendizaje» ha sido larga y desigual en otras áreas de gobierno, pero la más complicada ha sido la «curva de adaptación al cambio» de gobiernos estatales y municipales, en los que se registran resistencias y reticencias presupuestales. La esperanza: que ambas curvas converjan en 2020 con las prioridades de la 4T.

Morena. Lo bueno: es el instituto político que sigue concitando el mayor número de simpatías y preferencias ciudadanas, en medio de una crisis de representatividad del sistema de partidos en general. Lo malo: sus pugnas, divisiones y confrontaciones internas pondrían en riesgo la continuidad y consolidación de la 4T en las subsiguientes elecciones federales. La esperanza: que consolide su vida orgánica interna y no caiga en los «ismos» que han acabado con los partidos de izquierda: dogmatismo, corporativismo, clientelismo y tribalismo.

Democracia directa y revocación de mandato. Lo bueno: quienes no estén de acuerdo con el gobierno de AMLO tendrán la posibilidad de retirarle el mandato presidencial en marzo de 2022, en lugar de cabildear injerencias del extranjero o promover complots golpistas. Lo malo: algunos sectores han desmeritado este instrumento de la democracia participativa directa. La esperanza: que la ciudadanía estrene masivamente este nuevo instrumento de la democracia directa y refrende su confianza al presidente y a la 4T dentro de tres años.