El periodo de Cuaresma, que va del Miércoles de Ceniza al Domingo de Resurrección, se caracteriza por la práctica del ayuno y la abstinencia, que consiste en tomar un solo alimento al día basado en frutas, vegetales, semillas, pescados y mariscos.
De acuerdo con la sección “Brújula de Compra”, del portal de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), con el paso del tiempo se han mezclado olores y sabores para crear platillos especiales para este festejo litúrgico y de Semana Santa.
La Profeco señala que aparte de la tradición que se pueda tener en estas vacaciones, una de las principales razones por las que es importante consumir pescado de dos a tres veces por semana, es porque contiene proteínas de alta calidad y cuenta con aminoácidos indispensables que el organismo necesita en cantidad y proporción adecuadas.
Además suministra al organismo lípidos saludables como el Omega 3, nutriente esencial para los niños, rico en vitaminas A, D, E, B1, B2, B3, B12 y amplia variedad de minerales como calcio, fósforo, hierro, potasio, sodio, selenio, magnesio y yodo.
Es bajo en calorías, pero dependiendo de la forma de preparación, se puede elevarlas en gran medida, y contiene propiedades antiinflamatorias que favorece el tono y desarrollo muscular, así como el incremento de la agilidad mental.
El organismo sugiere que si los pescados y mariscos se van a comprar en los supermercados, se deje hasta el final, pues de esa manera se conservará la cadena de frío y se mantendrán los productos en buen estado hasta llegar al hogar.
Otra de las recomendaciones es adquirir los productos del mar el mismo día que serán preparados, mantenerlos bien refrigerados o congelados, tomando en cuenta que el proceso de descomposición del pescado se inicia en cuanto es capturado y muere.
Si los pescados y mariscos desprenden un olor a amoniaco, no se deben comprar, debido a que es indicio de que entró en etapa de descomposición y degradación del nitrógeno de sus proteínas.











