Prohibición de “nacimientos” ¿riesgo al absurdo?

Prohibición de “nacimientos” ¿riesgo al absurdo?

Es posible que se discuta en la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación un proyecto que pretende suprimir, por el momento, los nacimientos que se ponen en espacios públicos como una costumbre en las épocas decembrinas.

La resolución tiene consecuencias que no han sido debidamente medidas y que tocan profundamente la identidad, la historia, la cultura y las tradiciones en México.

Concluir que deben prohibirse los nacimientos en espacios públicos refleja al menos tres cosas: la primera es el desprecio a la riqueza artística, cultural y comunitaria que se manifiesta en las fiestas decembrinas y que no es exclusivamente religiosa. Un nacimiento lleva un valor en términos de tradiciones y costumbres mexicanas.

La segunda es que la resolución desconoce que en la época de Navidad los nacimientos en los espacios públicos no convocan ni invitan a un acto religioso. Más bien hacen una referencia histórica además de artística y comunitaria que ciertamente puede ser fundacional en algunas religiones pero que no invita a seguirla.

Y la tercera, desconoce y no estudia la cultura popular ni lo que es la apropiación cultural de una comunidad como es el caso.

Podría decirse más, pero hay que referirse al riesgo que implican este tipo de decisiones porque obligarían a ser consecuentes con las mismas y, en consecuencia, los absurdos están a la vista ya que llevaría a cancelar una parte fundamental de la vida comunitaria, cultural, tradicional e histórica.

Es decir, después se estará prohibiendo otros actos religiosos, ¿qué se hace con la representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa, las procesiones del silencio, las peregrinaciones, con las posadas y las piñatas?

¿Qué se hace con esos espectáculos de luz y sonido en las zonas arqueológicas o con los altares de muertos?

¿Se declara inconstitucional las presentaciones de la Capilla Sixtina que se han llevado en las plazas principales o las navidades en el Zócalo que siempre se organizan por el gobierno de la ciudad de México?

Es absurdo poner en duda la constitucionalidad de todos estos actos que están permitidos dentro de la laicidad que impone la Constitución Mexicana. Y quizás vale la pena preguntar si este tipo de activismo judicial está quitando libertades y desvirtuando el Derecho. Lo invito a reflexionar.