A menos de dos semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, Donald Trump convirtió las promesas de dinero y recursos públicos en uno de los principales argumentos de su campaña para mantener el control republicano del Congreso.
El presidente recorre el país con un mensaje que se repite en sus actos electorales: si los republicanos conservan la Cámara de Representantes y el Senado, los estadounidenses recibirán recompensas económicas. Si ganan los demócratas, advierte, esos beneficios no llegarán.
La promesa más llamativa es el denominado “dividendo Trump”, un pago de cinco mil dólares para cada ciudadano estadounidense adulto, anunciado durante la convención republicana de septiembre en Dallas.
“Si los republicanos ganan, ustedes ganan con nosotros y reciben cinco mil dólares”, aseguró el mandatario, quien atribuye la posibilidad de financiar la iniciativa a los ingresos por aranceles y a las inversiones que, según afirma, está atrayendo su administración.
Sin embargo, la propuesta todavía carece de un mecanismo de financiación aprobado y necesitaría el respaldo del Congreso. Su costo podría superar el billón de dólares, según estimaciones difundidas por analistas económicos.












