Con el trasfondo de la masacre de San Bernardino, la Casa Blanca propuso restablecer la Prohibición de Armas de Asalto de la era Clinton, a fin de hacer más difícil la adquisición de las armas de fuego más letales.
La prohibición, promulgada en 1994 por el presidente William Clinton, para hacer ilegal la manufactura de armas de alto poder para uso civil, expiró en 2004 durante el gobierno de George W. Bush, sin que haya sido renovada por el Legislativo.
“Una de las cosas que podríamos hacer es prohibir la venta de armas de asalto”, señaló el vocero presidencial Josh Earnest.
A raíz del incidente, el presidente Barack Obama renovó su llamado al Congreso para aprobar leyes de sentido común que hagan más difícil la adquisición de armas de fuego para la comisión de asesinatos.
“Otra de las cosas que podemos hacer es aprobar una ley que evitaría que compren armas los individuos que son considerados por los gobiernos como demasiado peligrosos”, dijo Earnest.











