Para quienes creen en la relevancia de cuidar el medio ambiente, es muy triste constatar que el gobierno a este tema no le está dando mucha importancia.
Privilegiar el uso de combustibles fósiles como el combustóleo para generar energía eléctrica, en lugar de favorecer la generación por medio de energías limpias y renovables, —independientemente de que económicamente es un despropósito—, trae consigo un significativo daño ambiental muy difícil de revertir. Medidas como ésta, representan un terrible retroceso para México que seguramente van a pagar muy caro las próximas generaciones.
El calentamiento global, que es el elevamiento gradual de las temperaturas como consecuencia del cambio climático, representa una de las mayores amenazas para la humanidad. Casi todos los años se lee la noticia de que el año anterior, en muchos lugares, fue el más caliente de la historia.
Basta ver lo que está sucediendo actualmente para constatar que el cambio climático es la mayor amenaza que se cierne sobre la humanidad. Los polos se están derritiendo; el nivel del mar sigue subiendo; las temperaturas son cada vez más extremosas.
Los cambios les pueden ver todos los días en cualquier parte del mundo: ciclones, inundaciones, sequías, incendios forestales, etc. Incluso en los últimos días, en algunos Estados de la Unión Americana padecieron las peores nevadas y las temperaturas más bajas de su historia. Aquí mismo, en la Ciudad de México, no había aún terminado el invierno y ya los termómetros se acercaban a los 30 grados centígrados.
Es muy triste ver cómo los gobiernos, piensa que invertir en el cuidado del medio ambiente es un lujo que no se pueden dar y no una necesidad urgente. No se dan cuenta de que sí es posible un equilibrio entre crecimiento económico y cuidado del medio ambiente.
Se debe ver la actual crisis económica global como una oportunidad única para replantear aquellos esquemas de producción y consumo que, no sólo se ha demostrado que no son financieramente viables, sino que también representan una amenaza para los recursos naturales a escala global.
¿Qué hacer? Urgen políticas públicas que eviten el despilfarro y fomenten un uso más inteligente de los recursos. Por ejemplo, mejorar la eficiencia energética, el ahorro de combustible en los vehículos, aumentar la producción y consumo de energías renovables como la eólica, la solar, los biocombustibles. Si se hace adecuadamente, el cuidado de la naturaleza puede ser un motor poderoso para la innovación tecnológica, el crecimiento económico y el progreso material.












