Las actuales tasas de inflación y otros factores económicos y sociales hacen que sea muy probable que el costo de estudiar la universidad sea cada vez más alto.
“Lamentablemente en México contamos con una nula cultura del ahorro y la prevención. Entonces, muchas familias batallan, al momento de que sus hijos ingresan a la universidad, para solventar todos los gastos. Esto genera que muchos jóvenes abandonen sus estudios”, apunta Santiago Pérez, CEO y cofundador del sitio Ahorraseguros.mx.
En ese contexto, una alternativa es contratar un seguro educativo. Este, de acuerdo con la Condusef, es un producto financiero que además de ser parecido a un plan de ahorro garantiza que los beneficiarios reciban el dinero acordado para continuar sus estudios en el nivel superior, aun cuando los padres o tutores hayan muerto.
A diferencia de un seguro de vida común, los seguros educativos sí garantizan el pago del dinero invertido, sin la necesidad de que ocurra algún siniestro, accidente o fallecimiento.
En cuanto a los fideicomisos educativos, la Condusef explica que se trata de instrumentos jurídicos y financieros que dan mayor flexibilidad al momento de ahorrar, ya que permiten calcular el precio de una universidad en específico y, con base en esa proyección, se calculan las aportaciones del plan de ahorro.












