Quédate en casa

Quédate en casa y obedece a la autoridad. No es cuestión de creer o de escuchar opiniones. Debemos, en este caso, obedecer únicamente a los que tienen los hechos de su lado. Cada uno de nosotros vive sus propias experiencias; cada región, cada país, tiene y mantiene sus vivencias. Vivir la vida de eso trata, de sentir lo que pasa frente a nuestros sentidos. De ver, escuchar, palpar, oler o paladear la información directa de nuestro entorno. Nada existe en el intelecto que no haya pasado antes por nuestros sentidos. Podríamos completar la frase afirmando: “excepto el intelecto mismo”, esto es, todo precisa de la experiencia pero nuestra inteligencia no, y puede, según ese idealismo, presentar ideas innatas, que no han sido previamente colmadas por nuestros sentidos. Ideas a priori de la experiencia misma.

Eso significa que puede existir un mundo de vivencias y otro de percepciones, pues no será lo mismo vivir una experiencia, que sólo percibir que “algo” sucede o sucedió. Tal circunstancia podemos entenderla con los medios de comunicación masiva y su papel en la sociedad. Si a través de los medios captamos que un fenómeno determinado se está repitiendo en ciertas zonas del país y del mundo, pero no en la nuestra, no tendremos la vivencia de ese fenómeno, como pueden ser, por ejemplo, tormentas importantes fuera de temporada, pero desde luego que tendremos una percepción clara del clima extraño, y llegaremos a conclusiones, seguramente, sobre el cambio climático.

Ante muchas situaciones de la vida eso se repite y en realidad de eso trata, en gran parte, la ciencia y el arte de la comunicación humana; participar de vivencias, con lo que se generan percepciones.

Después de varias semanas de confinamiento en nuestras casas, puede ser que nuestra percepción sea nebulosa y nos indique que en realidad afuera no pasa nada. Vemos las noticias y pensamos que en otros países ya están saliendo a las calles; de nueva cuenta, nuestra percepción nos engaña. Cada uno de los fenómenos que vemos, nos permite hacer diagnósticos y alrededor de ellos plantear estrategias y objetivos definidos y sujetos a tiempos y metas asequibles. Sin embargo, si nuestras percepciones son erróneas y no están basadas en vivencias corroborables esos planes creados y maquilados, serán igualmente erróneos.

En situaciones como las que estamos viviendo, lo único conveniente es hacer caso a lo que las autoridades indiquen. No a los que opinan, no a los que dicen saber, no a nuestras percepciones, sino a aquellos que nos dicen, con autoridad, el resultado de su observación vivencial.

Si el gobierno nos está pidiendo que nos quedemos en casa, eso es lo que debemos hacer: quedarnos en casa. Las empresas privadas, las instituciones de gobierno, los comercios, todos, deben hacer caso a lo que nos están pidiendo. Pues en realidad, ante los eventos generados por el Covid-19, la mayoría en el mundo está basando sus acciones, desgraciadamente, en percepciones que en estos casos son erróneas, pues ni siquiera aquellos expertos en las materias saben bien a bien qué está sucediendo y qué clase de virus es. Por lo tanto, la recomendación está sustentada en hechos vivenciales y no en las percepciones de quienes creen saber, creen conocer o, peor aún, adivinan.

Por el momento, todos debemos quedarnos en casa.