Rafael Caro Quintero, fundador del Cártel de Guadalajara y aprehendido hace dos semanas por la Secretaría de Marian (Semar), fue considerado como un “héroe” y tuvo simpatías de la población porque el llamado “Narco de Narcos” no había robado al pueblo como sí lo hacían funcionarios públicos en el poder, esto según la Dirección Federal de Seguridad (DFS), órgano de inteligencia del Estado mexicano en la década de los 80.
En un reporte de inteligencia fechado el 19 de abril de 1985 -dos semanas después de que fuera detenido en Costa Rica-, bajo el título “Rafael Caro Quintero es tomado como héroe en esta localidad”, se indica que se entrevistó a diversas personas de Chilpancingo, Guerrero, quienes aseguraron que apoyaban al narcotraficante porque había creado empleos para los campesinos.
En el documento incluido en el expediente desclasificado de la DFS, se encontró que la población guerrerense señalaba que si el gobierno del entonces presidente Miguel de la Madrid quería sentar un precedente de combatir la corrupción, debería de encarcelar a funcionarios corruptos y “no a gentes productivas que si bien cometieron un delito, deben de formárseles juicios populares”.
En el reporte de la DFS se señala que la población de esa entidad consideraba que la detención de Caro Quintero se debió a las presiones ejercidas por el gobierno de Estados Unidos porque de lo contrario, se indica, políticos mexicanos se hubieran seguido enriqueciendo a costa de dádivas del narcotraficante.












