La presidenta Claudia Sheinbaum propuso al Senado una reforma a la Ley de Inversión Extranjera, para establecer un nuevo esquema de escrutinio de las adquisiciones realizadas por capital extranjero en empresas mexicanas cuando puedan representar riesgos o amenazas para la seguridad nacional.
La iniciativa busca modificar las reglas para que la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras (CNIE) deje de evaluar estos procesos únicamente bajo criterios económicos y cuente con un mecanismo especializado para identificar, mitigar o impedir operaciones que puedan comprometer intereses estratégicos del país.
El documento propone crear un nuevo Título Sexto Bis denominado “De la seguridad nacional en las inversiones extranjeras”, en el que se establece que una inversión extranjera que pretenda participar, directa o indirectamente, con más de 49 por ciento del capital social de una sociedad mexicana, deberá obtener autorización de la Comisión cuando la empresa supere un valor de activos que será determinado posteriormente, mediante resolución general, y desarrolle actividades consideradas estratégicas.
La reforma plantea un nuevo filtro para operaciones extranjeras en áreas consideradas estratégicas: México mantendría abierta la puerta a la inversión, pero reservaría al Estado la posibilidad de revisar, condicionar o frenar adquisiciones cuando el control extranjero pueda comprometer infraestructura crítica, tecnologías estratégicas, suministros esenciales o información sensible.
La propuesta coloca bajo especial vigilancia a sectores que van desde energía, transporte, sanidad, comunicaciones y minería, hasta tratamiento y almacenamiento de datos, sistemas digitales, actividades aeroespaciales y de defensa, así como instalaciones sensibles y los terrenos o inmuebles indispensables para esas infraestructuras.












