Reconocen insuficiencia de reformas contra violencia

Reconocen insuficiencia de reformas contra violencia

Senadoras de todas las bancadas reconocieron que a pesar de las reformas en materia de equidad laboral, contra la violencia digital, vicaria, con ácido, la discriminación, el trabajo doméstico y los matrimonios forzados avaladas en los últimos años, persiste en el país la profunda desigualdad de género, los feminicidios y las agresiones.

Con un recinto semivacío por el éxodo de legisladoras oficialistas a Palacio Nacional, con un “debate light”, pactado, para no incurrir nuevamente en descalificaciones entre senadoras del oficialismo y oposición, con la ausencia de 23 senadoras y senadores, se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, que incluyó un minuto de silencio en el pleno en memoria de las 4 mil 800 mujeres víctimas de feminicidio y 15 mil muertes violentas de ellas en este sexenio.

“Es lamentable que este Senado, el 8 de marzo, esté casi vacío y que la mayoría de Morena se haya ido a rendirle pleitesía a López Obrador en Palacio Nacional; se fueron con el patriarcado para quedar bien con el patrón, cuando deberían estar aquí, porque hay casi 15 mil mujeres asesinadas en México, ¿para eso querían ser mayoría?”, cuestionó la vicecoordinadora del PAN, Kenia López.

Nadia Navarro, del PAN, en tribuna dijo que este 8 de marzo es para “reconocer todo lo logrado, para abrazarnos y caminar en una marcha que es de todas y que ese discurso de miedo y de polarización no divida lo que nos convoca, a caminar unidas hombro a hombro”.

Sin mencionar al presidente de la República ni el amurallamiento de Palacio Nacional, apuntó que “por fin hemos tomado el espacio público sin miedo, y son ellos, los hijos del patriarcado, ellos, los que han cerrado las puertas que hemos tenido que tirar a patadas, los que hoy están encerrados, viéndonos con esta alegría, con este orgullo y con la dignidad que todas las mujeres tenemos”.

Nancy de la Sierra, del Grupo Plural, refirió que las mujeres en un 60 por ciento siguen recibiendo violencia y continúan siendo discriminadas en la impartición de justicia penal y laboral, al igual que blanco del acoso laboral y educativo, a pesar de las reformas aprobadas en los últimos años.

La michoacana y morenista, Blanca Estela Piña comentó que el 8 de marzo representa la resistencia de las mujeres, de la clase trabajadora y que aún hoy las trabajadoras domésticas siguen luchando por sus derechos.

Subrayó que en las reformas aprobadas esta semana se avanzó contra la violencia vicaria, la recuperación de los derechos laborales que “décadas de neoliberalismo nos arrebataron”, y de paso defendió al presidente López Obrador, que ha dicho que en su gobierno se han dado avances en el salario mínimo e ingresos extraordinarios durante la pandemia.

Nuvia Mayorga, del PRI, se refirió al caso de una mujer indígena, Trinidad, quien fue maltratada física y psicológicamente por su pareja, “ejemplo del sufrimiento de muchas mujeres en México”.

Nadia Navarro, senadora del PAN, destacó que el 8 de marzo une a las mujeres por tres razones: primera, por las que ya no están en vida, pero que con su esfuerzo y lucha se dio ánimos para visibilizar la violencia contra las mujeres; segunda razón, por la seguridad de todas las mujeres de andar y transitar sin miedo; y en tercera, por el ejercicio pleno de sus derechos en la vida cotidiana.

Por Movimiento Ciudadano (MC), Patricia Mercado pidió atender los acuerdos y consensos para acelerar y concluir diversos procesos legislativos que consideran modificaciones y adecuaciones a distintas legislaciones, en beneficio de las mujeres. Se pronunció por fortalecer los programas sociales dirigidos a mujeres, a efecto de disminuir la precariedad y las brechas de desigualdad. Señalando que es relevante crear alianzas, sin colores ni partidos, a fin de legislar en favor de las mujeres.

Martha Cecilia Márquez, del Partido del Trabajo (PT), dijo que las leyes que se aprueben no deben ser en beneficio de las mujeres políticas sino de las más vulnerables del país; todo ello frente a la cultura machista que sigue imperando en el Senado, en los hogares, en los centros laborales.