Las reformas estructurales representan fortalezas para México, las cuales con una implementación adecuada y acelerada, le darán un contexto para lograr mayores tasas de crecimiento, destacó el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
La presidenta nacional del organismo, Nelly Molina Peralta, consideró que ante el entorno internacional adverso, “el reto ahora se vuelve interno; impulsar el consumo nacional a través justamente de la implementación de estos cambios estructurales”.
En entrevista con motivo de la XLIII Convención Nacional del IMEF “La innovación como un factor de diferenciación y productividad”, del 15 al 18 de noviembre en Cancún, destacó que México tiene una mejor plataforma de potencial de crecimiento y de oportunidades que el resto de América Latina.
Apuntó que la economía mexicana seguirá afectada por algunos factores externos, como la desaceleración económica de China, los bajos precios de las materias primas, principalmente el del petróleo, y la incertidumbre por el inminente aumento de tasas en Estados Unidos.
“Ante este entorno, el reto ahora se vuelve interno, el consumo interno, ¿cómo se puede proyectar?, ¿cómo se puede impulsar?, a través de la implementación de las reformas ya aprobadas”, subrayó.
Si bien en 2016 México seguirá enfrentando un entorno económico difícil, resaltó que también representa una creciente oportunidad mientras el país siga su transformación hacia una economía moderna y abierta.
Para ello tiene como fortalezas las reformas estructurales ya aprobadas, que representan una legislación apropiada que puede llevar a la economía mexicana a mejores tasas de crecimiento, expresó.
Señaló que pese al frágil panorama externo, algunos indicadores nacionales registran tendencias favorables, como el consumo interno, que prevé continúe con un aumento sólido el año próximo, así como el sector automotriz, lo cual puede traducirse en un mayor fortalecimiento del empleo.











