La reciente aprobación del Reglamento de Elecciones es una de las decisiones más trascendentes para el Instituto Nacional Electoral (INE). En sí mismo rompe un paradigma, pues desde hace más de 25 años la costumbre había sido emitir acuerdos particulares para organizar las elecciones.
Hoy tenemos un reglamento con una pretensión de perdurar. Como cualquier otro, sufrirá reformas y modificaciones para adecuarse a las necesidades y mejorar.
Su construcción duró más de un año con la participación de cientos de personas. Aun así, hubo voces que solicitaban postergar su aprobación para “darle mayor tiempo”.
La idea original surgió en agosto del 2015 con la intención de aglutinar, en un solo instrumento, todas las reglas aplicables a la organización de un proceso electoral, desde que inicia hasta que se cuentan y recuentan los votos, salvo las relativas a Fiscalización y a Radio y Televisión.
El reglamento sistematiza y armoniza más de mil acuerdos emitidos en los dos últimos años, elimina inconsistencias, contradicciones y redundancias y deberá aplicarse en los procesos electorales futuros: federales, locales y concurrentes; elecciones ordinarias y extraordinarias.
Algunos han llamado a esta labor tala regulatoria, yo diría poda regulatoria, porque es como cuando podamos un árbol para quitar las ramas grandes y estorbosas, para que crezca parejo, sano y frondoso.
La construcción del reglamento ha sido sobre reglas ya conocidas. En realidad, son menores los aspectos que se regulan de manera distinta a lo existente, siempre con la idea de mejorar, sobre la base del consenso.
En cada etapa intervinieron consejeros y partidos, quienes el 5 de julio —dos meses antes de su aprobación—, conocieron formalmente el primer proyecto de reglamento, a partir del cual se recibieron cientos de observaciones.
El reglamento se discutió artículo por artículo en reuniones con los representantes de partidos políticos, a lo largo de cuatro días, en los que participaron la presidenta de la Comisión, Beatriz Galindo; el consejero presidente, Lorenzo Córdova; y otros consejeros electorales.
El resultado se tradujo en la versión del proyecto que, una vez aprobada por la Comisión, fue llevado al Consejo General.
El INE toma una de las decisiones más importantes de la vida electoral contemporánea: un reglamento que dará certeza a todos.
Lo más importante es que, después de más de un año de trabajo, dos meses de discusiones y cientos de cerebros participando, este reglamento de 443 artículos y 33 documentos que conforman sus 16 anexos, producto de la pluralidad de ideas y consensos entre los diversos actores, me atrevo a decir, tiene pocos temas de controversia, más por lo novedoso y complejo, que por cualquier otra razón.
Quedan tareas por hacer. Pero lo indiscutible es que hoy tenemos ya un inédito Reglamento de Elecciones, primero en la historia electoral moderna, el cual se pondrá a prueba y modificará durante las elecciones de 2017, para llegar con un reglamento mejorado al proceso electoral más complejo de la historia de este país en el 2018.












