El ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, llamó a romper el silencio contra las agresiones de niñas, niños y adolescentes, al reiterar su solidaridad con el trabajo de los defensores de derechos humanos en pro de la protección de los derechos fundamentales y por la construcción del sistema democrático nacional.
Al participar en la inauguración de la Primera Conferencia Nacional por los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, organizada por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), refrendó su propuesta plasmada en la Recomendación General 25 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Lo anterior, para que desde diferentes instancias se lancen campañas públicas en materia de reconocimiento y no estigmatización del trabajo de las personas defensoras de derechos humanos y se haga énfasis en la importancia de su labor.
Además, para crear conciencia del respeto a los derechos de estos luchadores sociales durante el ejercicio de sus actividades, sensibilizar a la población en general y especialmente a los servidores públicos que pudieran, por alguna razón, estar en contacto con ellos, se informó en un comunicado.
El titular de la CNDH instó a generar y priorizar las políticas públicas de prevención de la violencia hacia los defensores de derechos humanos, para lo cual se deberán adoptar las medidas suficientes y necesarias para proteger sus derechos fundamentales.
González Pérez convocó por otra parte a las organizaciones de la sociedad civil, académicos y medios de comunicación a conjuntar esfuerzos para romper el silencio contra las agresiones sexuales de niñas, niños y adolescentes.
Esto es, contra el abuso, acoso, violación, turismo, pornografía, trata, lenocinio y explotación, con el fin de coadyuvar en el cambio de mentalidad de la sociedad para no ser permisiva, así como para que condene y denuncie toda forma de vulneración que afecte el pleno desarrollo de la personalidad de la niñez y adolescencia.
Señaló que el costo de la violencia contra niñas, niños y adolescentes es muy alto, por los graves daños y afectaciones que produce y sus efectos duraderos.
Por ello, demandó dar prioridad a la prevención, identificación y acotamiento de los factores de riesgo que la generan o propician, que pueden ser de carácter social, económico, político o cultural.
“No podemos permitir que nuestra niñez y nuestros adolescentes convivan y condicionen su conducta al miedo, a la inseguridad”, anotó.
Ante los participantes reunidos en el Museo Franz Mayer, llamó la atención para generar indicadores que permitan compilar, analizar y difundir datos desglosados y confiables sobre la violencia contra este sector poblacional.











