Miami * AP. Cuando los alcaldes de una docena de grandes ciudades latinoamericanas se reunieron en Miami para discutir problemas comunes, tocaron un tema que me llamó mucho la atención: la posible relación entre la migración, las remesas familiares y el problema de la inseguridad en las grandes ciudades latinoamericanas.
Unos 12 millones de latinoamericanos en Estados Unidos envían a sus países de origen alrededor de $40 mil millones anuales, según cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Los migrantes envían unos $20 mil millones anuales a México, $10 mil millones a los países centroamericanos y la República Dominicana, y el resto a Colombia, Brasil, Perú, Ecuador, y otros países.
Según la Organización Mundial de la Salud, América Latina es la segunda región más violenta del mundo, después de África. En Latinoamérica hay 19 homicidios por 100,000 habitantes, más del doble del promedio mundial.
Hasta ahora, la opinión generalizada en círculos académicos era que el impacto de las remesas era totalmente positivo para los países latinoamericanos: se trata de dinero en efectivo.











