Repunta embarazo infantil en el país

Entre 2003 y 2017 ocurrieron 159 mil 330 embarazos en niñas menores de 15 años, reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). De ellas, ocho mil 12 resultaron embarazadas o tuvieron a sus bebés a los 10 y 11 años de edad.

En 2017 se presentó la cifra más alta en 14 años en embarazos de niñas de 10 y 11 años. Esto quiere decir que ese año, a la edad en que deberían estudiar cuarto y quinto grado de primaria, 720 menores de edad se convirtieron en madres.

Especialistas explicaron que uno de los factores asociados al embarazo infantil es la violencia sexual. Datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública revelan que tan sólo en 2018, dos de cada 10 denuncias que se presentaron en el país por el delito de violación, fueron en la modalidad de violación equiparada, donde se incluyen los ataques sexuales contra menores de 12 años.

Los datos revelan que dos mil 965 casos corresponden a esta tipología.

Para organizaciones como Save The Children, la relación es del doble: cuatro de cada 10 delitos sexuales que se cometen en este país son en contra de menores de edad.

“Derivado de la violencia sexual, muchas niñas pueden quedar embarazadas. Existe la NOM 46 que obliga a las entidades de salud a brindar atención especial a las niñas víctima de la violencia sexual. Pero esta norma no es respetada en la totalidad del país, y en muchos casos no se aplica”, dijo Ivonne Piedras, coordinadora de Incidencia Política de Save the Children México.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Dinámicas y Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016 del Inegi, 10.09% de las mujeres que tuvieron un embarazo durante su adolescencia, sufrieron algún tipo de violencia sexual; de igual manera, en ocho de cada diez mujeres que sufrieron una violación en su infancia, el agresor fue un familiar: tíos, primos, hermanos, padrastros, padres o abuelos y madres en menor proporción.

“Esto abusos se dan en una condición de secreto familiar. Muchos de estos casos no se denuncian porque cruzan con un proveedor económico, el tenedor del control familiar e indicios de violencia doméstica. Cuando hay una víctima de abuso sexual infantil es altamente probable que las mujeres adultas de ese espacio sean víctimas de otras formas de violencia”, concluyó.