Rescate arqueológico en Línea del Metrobús

"México, DF * El Universal. La máquina recoge los escombros que los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) remueven a pico y pala de uno de los pozos abiertos a lo largo de República de Venezuela, una de las calles del Centro Histórico por donde circulará la Línea 4 del Metrobús. Dos jóvenes provistos de guantes de látex buscan entre los escombros restos de cerámica, lítica o cualquier material histórico o arqueológico que se pueda recuperar.

Mientras tanto, la arqueóloga Minerva Martínez Olvera toma nota de la profundidad y la ubicación de dicho pozo, en cuyo fondo se observan los restos de un muro, probablemente de la época colonial.

Los transeúntes se acercan a observar lo que los arqueólogos hacen y hurgan entre los escombros. Uno de los investigadores le entrega a la arqueóloga algunos restos de cerámica. Con bolsa de plástico y pluma en mano, Minerva, responsable de los trabajos de campo de este proyecto, guarda el material no sin antes anotar lugar y fecha del hallazgo, lo cual le permitirá identificar el material una vez que sea llevado al laboratorio.

Minerva Martínez Olvera y los cuatro jóvenes arqueólogos que en esa ocasión le acompañan, forman parte del equipo que dirige el arqueólogo Miguel Hernández Pérez, que desde el año pasado supervisa las obras de construcción de la nueva línea del Metrobús, que correrá desde Buenavista hasta San Lázaro y que atravesará buena parte del Centro Histórico, área en la que, de acuerdo con las fuentes documentales, existe un ""alto potencial arqueológico"".

A lo largo de los casi 28 kilómetros que comprende esta ruta, los arqueólogos adscritos a la Dirección de Salvamento Arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han localizado gran cantidad de materiales de la época prehispánica y colonial. Entre ellos, alrededor de 30 piezas de cerámica y una decena de lebrillos completos, pilotes de madera coloniales, casi dos mil tiestos o restos de tepalcates de ambas épocas; restos de los muros del antiguo Colegio de San Pedro y San Pablo, en la calle República de Venezuela, además de algunos entierros humanos de los siglos XVIII y XIX, en la calle de Ayuntamiento, frente a la iglesia de San José.

Completos o en pedacitos, en grandes cantidades o no, cada vestigio aporta información histórica, comenta Martínez Olvera, mientras recibe de manos de uno de los trabajadores de la obra un fragmento de mosaico colonial hallado al pie del Convento de la Concepción, ubicado en la calle de Belisario Domínguez, donde también se han localizado restos de muros de antiguas casas coloniales.

Cada vestigio recuperado, explica el arqueólogo Miguel Hernández Pérez, se registra, se limpia y se lleva al laboratorio para su estudio. Los restos de cerámica y lítica pueden servir para muestrarios, algunos serán restaurados; mientras que las piezas completas pasarán a formar parte del acervo de algún museo.

Las piezas recuperadas pueden ayudar también a reconstruir algunas prácticas sociales de la época. Es el caso de los lebrillos, que estos trabajos de rescate muestran que abundaron en la zona de Mixcalco.

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