Paris * AP. Los franceses lo ven como un vaquero tosco, un estadista jactancioso embutido en su sombrero texano que dispara primero y pregunta después.
Desde Berlín hasta Pekín, el presidente Bush ha sido el blanco del desprecio durante su primer término debido a su imagen de hombre terco, más interesado en actuar que en consultar. Ahora, en vísperas del nuevo año, muchos se preparan para su segundo período con una mezcla de cautela, frustración y resignación.











