En agosto pasado Blanca Flor, de 17 años, empezó a sentir molestias en el abdomen. Dos meses después noto un abultamiento en su vientre pero no se trataba de un bebé como creían en su comunidad, sino de un tumor de 15 kilos que se alojaba en su ovario izquierdo, mismo que le fue retirado por médicos de IMSS Prospera.
“Me empecé a sentir mal, sentía dolores, no podía dormir, era incómodo para caminar, no podía acostarme a la derecha, a la izquierda ni boca abajo”, narró la joven.
Blanca Flor contó que su vientre creció como si estuviera embarazada y pese a que ella decía que no era cierto, en su comunidad no le creyeron.
La joven que vive con su mamá en una comunidad serrana de San Pedro Soteapan, en Veracruz, tenía dolor y dificultad para caminar, lo que le impedía realizar actividades cotidianas.
Acudió a la clínica rural de su comunidad donde el médico descartó la posibilidad de un embarazo y le informó que podía ser un tumor. La solución era extirpar el absceso y fue operada en el Hospital Rural de Jáltipan, donde se cuenta con personal capacitado y equipo médico para brindarle atención de calidad.
El programa IMSS-Prospera cuenta con 80 hospitales y 4 mil 311 clínicas para dar cobertura en salud a 12.4 millones de personas, la mayoría indígenas y campesinos, con atención a comunidades rurales que no cuentan con acceso a otros servicios médicos.
Miguel Jiménez Solórzano, director del Hospital Rural de IMSS-Prospera y responsable de la cirugía de Blanca Flor, destacó que si bien en los primeros estudios la tumoración resultó benigna, por su desarrollo acelerado y la posibilidad de que continuara creciendo por acumulación de líquido.











