"Ciudad del Vaticano * Notimex. Cuentas millonarias de fundaciones fantasma, transferencias de dinero sin control y vínculos con mafiosos son algunas de las revelaciones del último libro-reportaje sobre las finanzas de la Sede Apostólica.
Escrito por el autor italiano Gianluigi Nuzzi, el libro ""Vaticano Spa"" está basado en el archivo secreto e inédito de Renato Dardozzi, uno de los consultores económicos más requerido por cardenales y obispos de primer nivel en la Iglesia Católica.
Nacido en 1922, licenciado en ingeniería, matemáticas, filosofía y teología, Dardozzi hizo carrera de directivo en el campo de las telecomunicaciones y, a causa de una vocación religiosa tardía, se convirtió en sacerdote a los 51 anos de edad.
Públicamente fungió como canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias, puesto que le permitió cierto tiempo libre para poner sus conocimientos empresariales al servicio del banco vaticano: el Instituto para las Obras de Religión (IOR).
De los manejos del IOR el prelado llevó un control personal riguroso, guardó cartas, recibos y registros. Al final de sus días (murió en 2003) decidió hacer público ese bagaje informativo y así lo dejó por escrito en su testamento.
""Se trata de un archivo de más de cuatro mil documentos que relata todas las situaciones más oscuras de las finanzas del Vaticano"", senaló el escritor y periodista Gianluigi Nuzzi en entrevista con Notimex.
De esta documentación, agregó, ""emerge un articulado sistema de cuentas ocultas y paralelas para manejar los peores dineros italianos, recursos de sobornos, dinero de la criminalidad organizada"".
La historia relatada en el libro aborda el llamado ""periodo post-Marcinkus"", una década iniciada tras el escándalo por los negocios financieros turbios que vincularon justamente al IOR con el Banco Ambrosiano.
El obispo estadounidense Paul Casimir Marcinkus, conocido como ""el banquero de Dios"", pasó a la historia por involucrar a la banca vaticana -de la cual era presidente- en operaciones de alto riesgo que llevaron a la quiebra al Ambrosiano.
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