Revelación

Revelación

El viernes pasado, un grupo de senadoras y senadores de Morena, PT, PES y PVEM tuvieron la oportunidad de saludar al presidente Andrés Manuel López Obrador en un recinto histórico de enorme belleza y significado. Se trata del sitio en donde se redactó y promulgó la Constitución liberal de 1857, que contiene símbolos de la fraternidad y del pensamiento filosófico de los hacedores de ese trascendental documento.

Después de haber superado el covid-19 por tercera ocasión, el presidente se mostró con una lucidez plena, construyendo e hilando frases de una narrativa excepcional, pero no sólo eso, sino también realizando un balance acerca de la transformación que encabeza, así como de los retos pendientes y los desafíos que aún no se vencen. Sus frases eran determinantes y, sobre todo, mostraban una claridad y una postura política inamovibles sobre las perspectivas y el futuro del país.

Gran parte de su mensaje se refirió a su esperanza de alejar cualquier ruptura en el movimiento que él fundó, para lograr que la encuesta rumbo a la sucesión presidencial fuera creíble y aceptada y que, por encima de ella, en los próximos meses se pudiera alcanzar un acuerdo político fundamental para orientar el proceso y a quienes están inmersos en él.

Pudieron observar a un mandatario animado, de buen humor, consciente de lo que está pasando en México, preocupado —y ocupado— por la unidad del movimiento y la prosperidad de la nación.

El llamado que oportunamente está realizando el presidente es atendible y correcto. Y, como principal conductor y constructor de la más importante expresión política que se haya observado en las últimas décadas, es visionario.

Algo ocurrió en estos días en que por tercera ocasión el presidente venció al coronavirus. Su mensaje conciliador, unitario, con perspectiva de futuro, en el que incluyó a todos los aspirantes a la presidencia, sirve ahora como una brújula política para quienes, como parte del proceso descontrolado de la sucesión anticipada, se desviaron del rumbo que necesitan seguir para consolidar el cambio de régimen en el país.

El liderazgo del presidente y su sola palabra tienen una gran influencia en quienes conformamos el movimiento. Solo él es capaz de unificar algo que parecía resquebrajado y dividido. Su fuerza moral permitirá alejarlos de cualquier tentación individualista, y recordar que ninguna pretensión individual debe estar por encima del bienestar colectivo. Tales fueron las ideas, el mensaje y la ruta que se establecieron en el encuentro de reconciliación que tuvo lugar la semana pasada en Palacio Nacional.