Desde el punto de vista de la medicina científica, no hay milagros ni curas genéricas. Incluso, para una misma enfermedad, cada paciente requiere tratamientos específicos diseñados según sus antecedentes clínicos, constitución física, edad y predisposición genética.
Sin embargo, de un tiempo a la fecha se ha visto que hay servicios que merecen revisión. El mercado de los establecimientos de atención médica ha tenido un crecimiento de más del 8 por ciento anual, por lo que tiene un valor de 160 mil millones de pesos. Lo anterior se refiere a clínicas estéticas o consultorios médicos.
En un informe se dio a conocer que la Secretaría de Salud, a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, realiza acciones para que establecimientos como clínicas estéticas o consultorios médicos y también los que operan en farmacias, cumplan con la regulación sanitaria.
Este segmento de servicios es sumamente importante, sin embargo, en lo que se refiere a productos, el caso es todavía más complicado. La misma Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios ha informado que durante 2012 y 2013 retiraron del mercado más de 2 millones de unidades de “productos milagro”. Las cifras son considerables, así como las sanciones por publicidad engañosa que ascienden a más 70 millones de pesos..
El informe asegura que la mayor parte de los productos son de manufactura nacional. La comercialización se ha dado a través de Internet, de redes sociales, pero también hay productos transnacionales.
En el contexto de una estrategia para combatir el comercio ilegal de productos para la salud en las 32 entidades del país, el Gobierno federal ha informado que el decomiso de fármacos irregulares ha aumentado doce mil por ciento en cuatro años. No se sabe si lo anterior se debe a un incremento en la oferta y la demanda.
Los medicamentos falsos, de etiquetado engañoso, falsificados o de imitación, son aquellos que incluyen de manera deliberada y fraudulenta, información ficticia sobre su identidad o procedencia. Su consumo puede implicar el fracaso del tratamiento o la muerte. Todos los tipos han sido afectados por este fenómeno, desde los que se usan para tratar enfermedades que ponen en peligro la vida, hasta analgésicos y antihistamínicos genéricos de bajo precio.
El decomiso de estos productos aumentó al pasar de 2.5 toneladas en 2010, a 302 en 2014, es decir, ascendió a dos millones de unidades. 2014 registró una recolección histórica de medicinas con más de 554 toneladas. Frente a lo anterior, la Secretaría de Salud ha puesto una estrategia de cuatro ejes de acción para fortalecer las medidas cautelares contra el mercado ilegal de medicinas y dispositivos médicos, que prevé reforzar la vigilancia para incrementar los aseguramientos, un manejo adecuado de material caduco, eliminar la publicidad engañosa y una mayor oferta legal de medicinas originales.Según datos de la misma Secretaría, de 2009 a la fecha han retirado más de 5 mil páginas de Internet sobre productos sospechosos que incluyen píldoras, cosméticos y suplementos alimenticios. Además, se instalaron 3 mil 500 contenedores de residuos y envases de medicinas en 22 estados del país y recolectado 285 toneladas de fármacos caducos, número superior al registro de 2012 que reportó 75 toneladas, lo que representa un aumento del 275 por ciento.
Frente a los riesgos, uno de los objetivos de la Secretaría de Salud se dirige a disuadir las compras del consumidor en el mercado informal, ya que es una de las mejores formas de prevenir riesgos a la salud humana.












