Romeritos: proceso que une a familias

Romeritos: proceso que une a familias

Durante las cenas navideñas y de año nuevo no pueden faltar los tradicionales romeritos en las mesas mexicanas.

Se sirven preparados con mole, nopales, papas y camarones, y sobre todo con la esperanza de reunir a las familias que en ocasiones sólo tienen esta oportunidad para convivir.

Así como su consumo junta a las familias, producirlos también es el resultado de un linaje tradicional que ha pasado en generación en generación en el pueblo de San Andrés Mixquic, Ciudad de México; tal es el caso de Miriam Pineda y Ángel Nava, quienes han dedicado prácticamente toda su vida a la siembra y cosecha de verduras, entre ellas, el romerito.

Para que la producción de romeritos esté lista para las festividades decembrinas, la tierra tiene que alistarse, aproximadamente, desde el 15 de octubre.

El método de preparación consiste en remover la tierra, rastrear, barbechar, hacer surcos y encamellonar los bloques en los que se van a depositar las semillas.

“A mediados de octubre, la tierra se mueve, se rastrea y después se barbecha, se hacen surcos y se vuelve a rastrear. Al terminar esto se encamellona: se tira la semilla, que es muy finita y de color negro rojizo, y se deposita de camellón en camellón. Acabamos eso y se les riega agua; después le damos un tiempo de ocho a 10 días para volver a dar otro riego, para que la semilla termine de tronar”, comentó Miriam Pineda, agricultora.

Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), para los agricultores de la Ciudad de México el romerito representa una fuente importante de ingresos económicos, alrededor de 9 millones de pesos por temporada. Para la temporada de otoño-invierno 2019 se estima una producción de romeritos de alrededor de mil 634 toneladas en una superficie de 210 hectáreas de las alcaldías de Tláhuac y Xochimilco.

Sin embargo, la vasta producción no garantiza que todo se venda, ya que cada vez hay menos consumo de este tradicional platillo, por ello los agricultores de San Andrés Mixquic invitan a las personas a no perder las tradiciones, porque el valor nutricional que aporta se puede comparar con el de la espinaca, acelga y berro, debido a su alto contenido en nitrógeno, proteínas y aminoácidos.

“No se va a comparar lo tradicional de los romeritos con una pizza o una sopa Maruchan”, comentó al respecto Ángel.

Además el precio del romerito no es alto, comparado con el de las comidas instantáneas con las que se le sustituyen, y se aporta a la economía de los productores.

“Yo les recomiendo que compren y coman lo que es la tradición.

Los romeritos, con su bacalao, son una cuestión de productos saludables, aunque en la actualidad muchas personas compran comida instantánea, pero sale más cara.

Además, si consumen romeros, nosotros también tenemos trabajo; si la gente, desafortunadamente, pierde la tradición, después ya no vamos a poder cultivar, pues se estaría perdiendo su vendimia poco a poco”, lamentó Miriam.

Paso a paso

Cuando el romerito comienza a crecer, los agricultores tienen que estar al pendiente de la temperatura, a fin de saber la cantidad de agua que se debe usar.

Se colocan fertilizantes y se deshierba, procedimiento en el que se retiran plantas ajenas que puedan crecer.

Al alcanzar una altura de entre 7 o 10 centímetros, se corta con ayuda de una guadaña.

Los agricultores van en grupos de por lo menos tres personas para poder recoger el romerito cortado, depositarlo en una camioneta y posteriormente ir a lavarlo.

Cuando el romerito está limpio, se coloca en costales y se vende en la Central de Abastos.

Al día, los productores cosechan de 100 a 120 costales.