Rusia se puso de nuevo a la cabeza en materia espacial, ahora tras la apertura, al segundo intento, del cosmódromo Vostochni, el de más reciente creación en el mundo, donde suman 28 las instalaciones de este tipo.
La inauguración del nuevo centro espacial, localizado en Siberia, el 27 de abril fue accidentada pues el primer lanzamiento debió aplazarse por motivos técnicos 24 horas.
Con dos plataformas de lanzamiento, un aeropuerto, un centro de preparación para los cosmonautas y otras infraestructuras, entrará en pleno funcionamiento en 2020.
El objetivo es reemplazar al de Baikonur, el primero del mundo y que inició sus actividades de manera oficial en 1955, cuando Kazajstán, donde se ubica, era parte de la extinta Unión Soviética, que en total erigió cuatro puertos espaciales.
Estas instalaciones son diseñadas y erigidas para el lanzamiento, regreso o asistencia técnica de cohetes y naves espaciales. Habitualmente ocupan extensas superficies para evitar riesgos a la seguridad de instalaciones y vidas humanas.
También su emplazamiento es cerca de la línea del Ecuador y los lanzamientos son en dirección Este, a fin de aprovechar al máximo el impulso de la rotación de la tierra y llegar a la órbita geoestacionaria.











