Los cascos, anaranjados, amarillos, blancos o plateados, se volvieron parte del paisaje cotidiano de la capital mexicana. Los portan miles de personas en busca de colaborar con los trabajos de búsqueda de vidas, remoción de escombros o colecta de víveres para los damnificados por el sismo del 19 de septiembre.
Elementos del Ejército, de la Marina y Policía Federal, así como Bomberos, Cruz Roja, y cientos de voluntarios, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, han estado desde el martes que se registró el temblor colaborando y organizando, hombro con hombro, las tareas más urgentes.
Pero todo es en forma ordenada, como en las inmediaciones de Álvaro Obregón 286, donde los voluntarios como Rodrigo preguntaban al oficial encargado de resguardar la zona: “¿Dónde me formó para ayudar?”.
Mientras que en el bar Niuyorquina, en la colonia Condesa, la barra dejó de despachar cervezas o tragos, y sus meseros y cocineros preparan al ritmo de reggae, emparedados que saldrán a repartir también entren la gente de la zona, los brigadistas, policías, médicos o militares.
Las calles también se llenaron de jóvenes con cascos, chalecos y botas, algunos se ven desilusionados al no poder ayudar, “dicen que en Ámsterdam necesitan gente, vamos”, comentan entre ellos, mientras otros han removidos escombros por jornadas de una o dos horas en la zona.
Pero también la ayuda internacional se ha hecho presente y diferentes grupos de brigadistas llegaron a México en los últimos días, procedentes de Japón, Israel, Estados Unidos, Panamá, España, Colombia, Ecuador, El Salvador, Chile, Guatemala.
Además de toneladas de ayuda humanitaria de distintos países como la de Ecuador. “Se trata de la ayuda solidaria de los ecuatorianos que se han acercado a los diferentes centros de acopio organizados por el Patronato Municipal San José de la Ciudad Quito, entidad encargada de la ejecución de las políticas sociales del municipio”, indicó la embajada ecuatoriana en México.
Israel por ejemplo, envió a México un comando de 70 soldados y oficiales expertos en evaluación de daños, que apoyarán las actuales tareas de rescate y reconstrucción.
En su mayoría, se trata de ingenieros que evaluarán la integridad estructural de edificios dañados en la Ciudad de México y los estados circunvecinos afectados.
El viernes, tras un vuelo de poco más de cinco horas, llegaron Cken, Belle, Ivy, Kira, Quake y Phoenix, la brigada canadiense canina y sus manejadoras, quienes ya se sumaron a la búsqueda y rescate de sobrevivientes en México.
Las seis brigadistas son integrantes de la Asociación Canadiense de Perros de Búsqueda en Desastres (CSDDA por sus siglas en inglés), quienes llegaron procedentes de Vancouver, Canadá.
Mientras que el jueves arribó a la Ciudad de México el equipo colombiano de búsqueda, localización y rescate, encabezado por el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) de Colombia, Carlos Iván Márquez Pérez.
El grupo de 31 expertos colombianos apoya uno de los 38 puntos en los que se está atendiendo la emergencia en la Ciudad de México, destacó el cónsul general de ese país en México, Elías Ancizar Silva Robayo.
Así como dos contingentes de brigadistas japoneses que fueron recibidos entre aplausos, un grito unánime de gracias y un “arigato” a su salidaÚltimo adiós a niños de colegio
Con globos blancos dan el último adiós a niños fallecidos del Colegio Enrique Rébsamen. Padres, maestros, alumnos y amigos de los pequeños que murieron en la escuela, a consecuencia del sismo del martes pasado, acudieron a una misa en su honor; el evento se celebró en la parroquia Del Carmen y San José ubicada a una calle de donde ocurrió la tragedia.
Ahí, los deudos acudieron vestidos de blanco. Pidieron respeto a los medios de comunicación para realizar la ceremonia que dictó el párroco del lugar, quien pidió fuerza y aplausos para los miles de héroes anónimos que participaron en las zonas de desastre.
Pidió también compresión a los padres, "en ocasiones no entendemos las cosas, no comprendemos cómo se arrebata la vida de angelitos que apenas empiezan a vivir, para todo este dolor que están sufriendo las familias te pedimos señor", comentó el párroco.
Después de la misa, llegó el último adiós. Las Coronas de flores fueron abundantes, los padres se reunieron a mitad del jardín y soltaron globos blancos, mientras se elevaban, las lágrimas caían y se escuchaban las palabras de despedida.












