Pekín * Notimex. La crisis política que vive Tailandia desde hace seis meses se agravó la madrugada del miércoles, cuando miles de opositores tomaron el control del aeropuerto internacional de Bangkok, mientras al menos 10 personas resultaron heridas en varios enfrentamientos.
La madrugada del miércoles los seguidores de la Alianza del Pueblo para la Democracia (APD), algunos de ellos armados, llegaron al aeropuerto Suvarnabhumi, bloquearon todos los accesos y tomaron la torre de control, lo que obligó a suspender decenas de vuelos.
Los manifestantes exigen la renuncia del primer ministro Somchai Wongsawat y advirtieron que no levantarán el bloqueo hasta lograr su objetivo, en el tercer día de protestas masivas de la APD para forzar la caída del gobierno.
Suvarnabhumi es el cuarto mayor aeropuerto de Asia en términos de tráfico aéreo y, debido a las protestas, al menos cinco companías aéreas internacionales cancelaron el miércoles sus vuelos a la capital tailandesa, lo que dejó varados a miles de turistas.
Singapore Airlines, Cathay Pacific, Japan Airlines, All Nipón Airways y China Airlines suspendieron sus operaciones en Bangkok.
A media manana las autoridades evacuaron al centro de Bangkok a unos tres mil turistas extranjeros que se quedaron bloqueados en el aeropuerto a causa de la cancelación de más de 400 vuelos.
El primer ministro Wongsawat, quien está fuera del país y cuyo regreso está previsto para esta tarde, preparó un decreto para declarar estado de excepción en Bangkok y permitir a las fuerzas de seguridad disolver la ocupación del aeropuerto.
Durante las últimas horas se produjeron enfrentamientos armados entre opositores y seguidores gubernamentales que dejaron un saldo de más de una decena de heridos, según la prensa tailandesa.
Dos opositores resultaron heridos junto al aeropuerto de Suvarnabhumi a causa de una explosión, mientras otras cinco personas sufrieron danos en la capital en ataques con granada.
La noche del martes ocho partidarios del gobierno fueron heridos al ser alcanzados por disparos de balas.
Uno de los líderes de las protestas declaró que no cesarán sus actividades hasta conseguir la dimisión de Wongsawat.











