Nueva York * El Universal. Los teléfonos han sonado más de lo acostumbrado en las armerías de todo Estados Unidos, apenas días después de la matanza de Newtown, Connecticut, y días antes de Navidad.
En la armería Red's Trading Post, en Twin Falls, Idaho, su gerente dijo que los teléfonos no paraban de sonar: posibles clientes de lugares tan distantes como Nueva York que preguntaban si había armas en existencia. Otras personas preguntaban a gritos si ya les habían enviado sus pedidos.
Abrumado el gerente de la armería, Ryan Horsley, hizo lo que ningún empleado pensó que ocurriría alguna vez días antes de Navidad: desconectó las líneas telefónicas, tres días completos.
La demanda de armas de fuego, municiones y productos antibalas se disparó tras la matanza del 15 de diciembre en una primaria, donde un hombre asesinó a tiros a 20 niños, junto a 6 maestras y administradoras.
Simultáneamente se intensificaron las voces que exigen la adopción de medidas más estrictas para el control de armas de fuego, en especial en lo referente a la venta de fusiles de asalto de corte militar como los utilizados en las matanzas en Newtown.
Ante la perspectiva de una posible prohibición a la tenencia de armas de fuego, sus aficionados entraron en pánico y se desató una fiebre de compras en tiendas y distribuidores autorizados en todo Estados Unidos.
Las tiendas tienen dificultades para surtir sus existencias en tanto que los fabricantes de armas y municiones dicen a los vendedores minoristas que tendrán que esperar meses para que los reabastezcan.











