Existen juzgadores federales corruptos que no merecen estar en el Poder Judicial, e incluso algunos de ellos han establecido nexos con el crimen organizado, asegura el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, quien se ha echado a cuestas la tarea de erradicar la corrupción y el nepotismo existente en este Poder, una lucha en la que dice enfrentar fuertes resistencias, internas y externas.
En entrevista, Zaldívar asegura que el combate a la corrupción no es su única prioridad, pues además debe dar otras batallas, como recomponer el desorden administrativo en el que afirma haber recibido el Poder Judicial de la Federación, un manejo “caótico e ineficiente” que incluso podría llevar a fincar responsabilidades.
¿En el PJF hay narcojueces?
— No, yo no los llamaría narcojueces. Hay algunos casos donde el crimen organizado llega a infiltrarse. También hay que tomar en cuenta otra cosa: hay muchos jueces y magistrados federales que arriesgan todos los días su vida y hoy estamos en este esquema de plata o plomo; entonces, también hay que entender que estos jueces arriesgan la vida y que como Estado tenemos el compromiso de protegerlos, de darles seguridad.
Si el PJF fuera un paciente, ¿cuál sería el diagnóstico?
— Hallamos un paciente grave, con dolencias varias, pero estamos encontrando, una vez hecho un buen diagnóstico, el tratamiento y la cura para cada uno de estos padecimientos.
Este domingo el presidente de la Suprema Corte cumplió cinco meses al frente del PJF, aunque su visión sobre el estado de salud de este Poder la tiene muy clara desde hace años.
Ha expresado la necesidad de tener un Poder Judicial más austero, eficiente y cercano a la gente, y, aunque tiene una decena de prioridades para realizar una transformación durante su mandato de cuatro años, expresa su preocupación sobre un tema específico: la corrupción.












