Las discrepancias entre países del continente crecieron el miércoles cuando Bolivia, Honduras y Argentina se sumaron a las críticas de México contra Estados Unidos por no invitar a la Cumbre de las Américas -que se realizará en junio en Los Ángeles, California- a Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Primero, Bolivia amenazó con no asistir a la Cumbre de las Américas a menos que el presidente Joe Biden revire e invite a esas naciones.
Luego el “frente anticumbre” recibió nuevos espaldarazos de la mano de los presidentes de Bolivia, Luis Arce, y de Honduras, Xiomara Castro.
Arce aseguró, vía Twitter, que “una Cumbre de las Américas que excluye a países americanos no será una Cumbre de las Américas plena” y que “de persistir la exclusión de pueblos hermanos no participaré de la misma”.
Castro, sin mencionar si podría o no asistir a la cumbre en caso de que Estados Unidos mantenga o no su postura, tuiteó que “si no estamos todas las naciones no es Cumbre de las Américas”.
Desde Berlín, Alemania, el presidente argentino Alberto Fernández se sumó a las críticas a los organizadores de la cumbre por no invitar a todos.
De manera paralela, el 10 de mayo fuentes diplomáticas brasileñas indicaron que el presidente Jair Bolsonaro podría ser otro de los ausentes en la cumbre, aunque no sería por la ausencia de Cuba, Venezuela o Nicaragua, naciones con las que no tiene una buena relación, sino por razones que omitieron mencionar.
El 5 de mayo los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) anunciaron su decisión de no asistir a la cumbre que tendrá lugar entre el 6 y el 10 de junio, de persistir la exclusión confirmada por el presidente Joe Biden, de Cuba, Venezuela y Nicaragua.











