El gobierno chino mantendrá en 2017 la reforma estructural orientada a la oferta y la ampliará en tres rubros, a fin de generar vitalidad a la segunda más grande economía del mundo.
Los rubros en que se ampliará esta reforma el año por iniciar son la revisión de la oferta agrícola, reactivación de la economía real y estabilización del sector inmobiliario, como lo acordó este diciembre la Conferencia Central sobre Trabajo Económico.
La reforma fue propuesta en 2015 y se aplica desde este 2016 para el quinquenio que concluye en 2020 bajo el periodo denominado de “Nueva Normalidad”.
La reforma estructural de la oferta guía el desarrollo económico de China mediante cinco pilares: macropolíticas estables, políticas industriales precisas, micropolíticas flexibles, políticas de reformas pragmáticas y políticas sociales exhaustivas.
Esta reforma estructural le permitió a China cerrar 2016 con una base firme, ya que en los tres primeros trimestres del año su Producto Interno Bruto (PIB) creció 6.7 por ciento.
En este año la reforma se aplicó en la reducción de la capacidad industrial, la disminución del inventario inmobiliario, la ruptura del apalancamiento, la reducción de los costos corporativos y la mejora de los vínculos económicos débiles.
Bajo esa reforma, “compañías zombies” fueron cerradas, mientras industrias con exceso de capacidad y tecnología rezagada, han sido exhortadas a mejorar su competitividad a través de subir en la cadena de valor.












