Berlín * El Universal. Cuando el presidente de México, Felipe Calderón, llegue al exclusivo balneario de Heiligendamm en el mar Báltico, para participar en la cumbre del G-8, tendrá la sensación de estar recluido en una elegante cárcel, separada del mundo real por una larga valla metálica que ha sido bautizada por los críticos como el nuevo muro de Alemania.
El nuevo muro mide 12 kilómetros de largo, tuvo un costo de 13 millones de euros, está coronado por una tupida alambrada de espino y su misión es permitir que los jefes de Estado y de gobierno más poderosos del planeta puedan conversar en la intimidad de un lujoso hotel, sin que nada ni nadie les perturbe la vida.
La valla fue construida alrededor del balneario de Heiligendamm, donde un lujoso hotel será el escenario de la nueva cumbre del G-8 que comienza el próximo 6 de junio. En total, mil 100 soldados del Ejército alemán, 16 mil policías y varios buques de la Marina tienen la misión sagrada de proteger el hotel.
El nuevo muro, es una de las medidas de seguridad que adoptó Berlín para garantizar la intimidad y la serenidad de la cumbre.











