Cancelar la reforma educativa sería una tragedia y tendría costos muy elevados para el país en términos presupuestarios, políticos, institucionales y humanos, subrayó el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Otto Granados Roldán.
Dijo que la evidencia internacional muestra que cuando se frena una reforma educativa estructural sistémica como esta, “uno no se queda en el punto donde fue detenida, sino que tiende inmediatamente a retroceder”.
En conferencia de prensa conjunta con el vocero del Gobierno de la República, Eduardo Sánchez Hernández, el funcionario enfatizó que de dar marcha atrás a esta reforma estructural, “los costos para el país serían muy elevados”.
Añadió que “regresaríamos unos años atrás a un esfuerzo muy relevante que se está haciendo en México, en un siglo y en un momento en el que las cosas están cambiando mucho más aceleradamente”.
En el salón de conferencias de la residencia oficial de Los Pinos, Granados Roldán subrayó: “tenemos que hacer todo lo necesario para darle a los niños mexicanos, los instrumentos y herramientas de mayor calidad para que puedan salir adelante en la vida”.
Mencionó que en conjunto ha habido progresos, como “una inversión muy relevante no solamente en términos presupuestarios, sino en términos políticos, institucionales, humanos, de todo tipo, que sería una tragedia que se viera interrumpida”.
Afirmó que el Estado mexicano, los maestros, los padres de familia, han hecho un gran esfuerzo por hacer un buen diseño, una buena construcción y una buena instrumentación de la reforma en materia educativa.
Al presentar los avances en la instrumentación de la citada reforma, consideró que el marco constitucional es suficientemente bueno para hacer mejoras en los diferentes componentes de la misma.
Indicó que con esta reforma se recuperó la rectoría del Estado y se pasó de un sistema clientelar, corporativo y discrecional, a otro de obligaciones y derechos, claro, transparente, meritocrático y verificable.












