Siete sacerdotes pedófilos fueron enviados a Canadá

Al menos siete sacerdotes de Pennsylvania,  acusados de pedofilia, fueron enviados a una casa de retiro en Canadá para su rehabilitación, según el reciente reporte del Gran Jurado de esa localidad.

La residencia donde fueron llevados estos sacerdote, Southdown Institute, se localiza a 65 kilómetros al norte de Toronto, y fue fundada para atender los problemas de salud mental, desorden sexual y adicción de los sacerdotes y clérigos.

En 1984, luego de admitir que había molestado sexualmente a un joven de 14 años, el reverendo John Connor, de Penssylvania, fue enviado al Southdown Institute, el cual recomendó a la iglesia no poner a Connor cerca de jóvenes, lo cual fue ignorado por la jerarquía católica, y el sacerdote fue enviado a una parroquia en Conshohocken, Pennsylvania, con la misión de “educar a jóvenes”, según reportó este vienes la cadena noticiosa CBC.

Las acusaciones son parte del reporte del Gran Jurado, de mil 300 páginas, dado a conocer el martes que da cuenta de cientos de sacerdotes católicos involucrados en abusos infantiles desde 1940. Se estima que del total de víctimas más de mil eran niños.

La CBC señaló sobre la conexión de estos sacerdotes con Canadá, ya que algunos de los abusos habrían tenido lugar en este país.

“El informe del Gran Jurado dice que, en el caso de Connor, nunca fue a juicio porque los abogados de la iglesia negociaron un acuerdo para borrar su registro de arresto, si admitía la acusación de abuso sexual, y evitaba volver a ser arrestado durante un año”, indicó la CBC.

El Gran Jurado acusó al cardenal Donald Wuerl, arzobispo católico de Washington, de ayudar a proteger a algunos sacerdotes abusadores de menores cuando era obispo de Pittsburgh, de 1988 a 2006.

El reverendo Thomas C. Kelley fue acusado de molestar sexualmente a hombres de entre 18 y 25 años de edad, en la localidad de Odessa. En 1995 fue enviado al Southdown Institute para un tratamiento de una semana y la recomendación fue que Kelley estuviera alejado de párrocos jóvenes.

El mismo Kelley reingresó al centro de rehabilitación canadiense para un tratamiento de varios meses, para luego ser reasignado por la iglesia católica a la diócesis de San Angelo, Texas.