Vale la pena resaltar la importancia de la Ley del Servicio Profesional Docente que permite incrementar la calidad de la educación e impulsar el desarrollo nacional.
La Ley, enviada por el Ejecutivo federal al Congreso el 14 de agosto y aprobada un mes después hace dos años, establece lineamientos de equidad en la educación básica y media superior, a través de la evaluación y periódica capacitación de los mentores. Contiene las bases para el desarrollo profesional, términos y condiciones de la evaluación con respeto a los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación.
El documento base del nuevo esquema aborda aspectos de formación, capacitación y actualización continua a través de programas y acciones específicas, con el propósito de mejorar profesionalmente a los docentes. En lo que se refiere al personal de nuevo ingreso, dispone un periodo de inducción con duración de dos años ininterrumpidos, con una evaluación al término de cada año.Al término de la inducción el docente será evaluado para determinar si en la práctica favorece el aprendizaje de los alumnos. Si es así, podrá continuar en el ejercicio de su función docente. Para los mentores que ya están en servicio, se determina que serán las autoridades educativas las que se encarguen de evaluar el desempeño docente, con base en los perfiles, parámetros e indicadores que dé a conocer la Secretaría de Educación Pública.El personal que no obtuviera resultado positivo o se identifique que su nivel de desempeño es insuficiente, será incorporado a un programa de regularización. Al finalizar, los docentes tendrán la oportunidad de presentar una segunda evaluación, siempre y cuando no rebasen los 12 meses desde la primera aplicación.De volver a obtener un resultado insuficiente, el profesor volverá a ser enviado al programa de regularización para que pueda presentar una tercera evaluación.La Ley del Servicio resalta que es improcedente atribuir los resultados en materia educativa a un solo factor, a los docentes, como frecuentemente se ha señalado de manera equivocada. Establece que el magisterio reclama evaluaciones que consideren una valoración integral de su desempeño y atiendan la complejidad de circunstancias en las que el ejercicio de la función docente tiene lugar.La Ley se integra por cinco títulos y 17 capítulos, y plantea la necesidad de crear perfiles, parámetros e indicadores de los profesores de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato. Prevé mejorar la práctica profesional mediante la evaluación en escuelas; asegurar la idoneidad de los conocimientos y capacidades de los profesores, opciones de desarrollo profesional, y asegura que los maestros tengan el nivel suficiente para el desempeño de la docencia.El contenido establece que los docentes cuenten con la planeación de temas, el dominio de los contenidos, prácticas didácticas, evaluación de los alumnos y logro de aprendizaje.La iniciativa está construida sobre la base de confianza en los maestros y apuesta a su vocación y potencial para fortalecerlos aún más, a fin de que puedan atender mejor los requerimientos de la educación del siglo XXI, señala el texto.Al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, se dispone, le corresponderá coordinar el Sistema Nacional para la Evaluación Educativa, para lo cual cuenta con los lineamientos a los que se sujetan las autoridades educativas para llevar a cabo las evaluaciones correspondientes.
Es opinión generalizada que los maestros de tiempo atrás han venido siendo evaluados, incluso con sistemas a los que los mismos profesores han visto como una aspiración, el caso de Carrera Magisterial, por lo que el esquema que se plantea en la Ley del Servicio Profesional Docente sin duda redundará en una consolidación.












