No cabe duda que Adán Augusto sigue en el corazón del presidente Andrés Manuel López Obrador y si está ahí seguramente está en el de millones de mexicanos, porque solo basta que el mandatario federal diga “este es mi gallo” para que la gente se vuelque en la urnas en el 2024.
Desde abril de este año el presidente Andrés Manuel López Obrador prácticamente “destapó” al que considera su “hermano”, como lo expresó en un evento público en Tabasco, de donde por cierto los dos son originarios. Ahí, como en muchos lugares de México, ha dicho que Adán Augusto le “aligera el trabajo” y es funcionario de “10”.
Por otro lado, desde que tomó protesta como responsable de la política interna del país, López Hernández envió un mensaje conciliador dirigido a la oposición y otro convocando a la unidad a los otros presidenciables morenistas, pero además ha demostrado su talento en buscar el equilibrio entre Poderes, acercamiento con la gente y su capacidad de interlocutor con la clase política, sobre todo con gobernadores y legisladores del Congreso de la Unión, así como con el sector empresarial, religioso y sindical.
A decir verdad, estas virtudes políticas han sido reconocidas por las clases sociales, con lo que ha elevado su preferencia electoral en los últimos meses, pasando de la cuarta a la tercera posición, con mínima diferencia con el canciller Marcelo Ebrard y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, pues comienzan a considerarlo como uno de los presidenciables favoritos.
Tanto así que la oposición, quien está atenta por cualquier desliz o para tergiversar textos, audios e imágenes, ha iniciado una serie campaña sucias para desprestigiar su discurso.












