Las autoridades venezolanas enterraron más de 150 cuerpos sin identificar en fosas individuales en el cementerio de La Esperanza, en el municipio de Catia La Mar, estado La Guaira, tras los terremotos del 24 de junio que dejaron al menos 3 mil 342 muertos y 16 mil 740 heridos en el país.
Los dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 provocaron el derrumbe de edificios en Caracas y una devastación generalizada en La Guaira. En esa región costera, los habitantes continúan las labores de rescate para recuperar cuerpos atrapados bajo los escombros.
En el cementerio local, trabajadores utilizaron retroexcavadoras para abrir zanjas en una zona apartada de tierra seca. Los restos fueron sepultados en una larga hilera de tumbas individuales, cada una marcada con códigos numéricos y acompañada de registros fotográficos. El procedimiento busca garantizar sepulturas dignas y permitir que, en el futuro, los familiares puedan identificar y reclamar los cuerpos de sus seres queridos.
Ejército mexicano ha recuperado 80 cuerpos
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el agrupamiento “Yumare”, compuesto por 264 militares mexicanos, han podido rescatar dentro de los escombros a dos personas, un can y han recuperado 80 cuerpos.
Indicó que se han realizado mil 988 consultas médicas, una intervención quirúrgica; se han entregado 13.1 toneladas de medicamentos entregados; ocho plantas generadoras de electricidad, así como 71.2 toneladas de insumos.
La mandataria destacó que dos barcos ya partieron rumbo a Venezuela con víveres y ayuda humanitaria que se han recolectado para apoyar a la población damnificada tras los fuertes sismos que se registraron en ese país.
Piden apoyo para reconstrucción
Por otra parte, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, solicitó al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) su apoyo para impulsar programas de vivienda y atender a los miles de afectados por los terremotos.
Rodríguez mantuvo una reunión con el administrador del PNUD, Alexander De Croo, a quien agradeció su disposición para acompañar los esfuerzos de recuperación y reconstrucción. La solicitud se enmarca en la necesidad de evaluar daños, reconstruir viviendas y apoyar programas educativos y de empleo en las comunidades afectadas.












