Sindicalismo responsable

Sindicalismo responsable

México transita por la mayor etapa reformadora en su historia. Desde el inicio de la presente administración, la aprobación de reformas estructurales colocaron al país en una posición de reconocimiento por mandatarios, empresarios y medios internacionales. El presidente Peña apuntaló a México en el contexto global, pero también asumió los costos políticos que eso implicaba.

Con la aprobación de las reformas estructurales, México se posicionó como un país moderno, enfocado en la competitividad de empresas y trabajadores; un país de avanzada en el cual los estilos tradicionalistas de operar las empresas paraestatales, los privilegios sindicales, los abusos laborales, la corrupción, la opacidad y el atraso educativo quedaron atrás para dar lugar a la incorporación de nuevos esquemas de operación financiera y tecnológica que hicieran más competitivas nuestras industrias, de respeto a los derechos laborales alineándolos a parámetros internacionales; un país de transparencia, de rendición de cuentas y de impulso a la calidad educativa de los niños y jóvenes mexicanos.

El sindicalismo de protesta no tiene cabida en México, los viejos estilos sindicales quedaron sepultados a raíz de la incorporación de México a escenarios globales; ello no quiere decir que los sindicatos deben desaparecer, al contrario, su permanencia está más vigente que nunca, pero enfocada en los lineamientos y convenios establecidos por la OIT; México requiere un sindicalismo responsable, de propuesta, de impulso a la productividad y competitividad de trabajadores y empresas, que coadyuve a que México avance en su desarrollo económico, no que lo frene.

Recientemente las cámaras y organismos empresariales del país le exigieron públicamente al Gobierno Federal afrontar y frenar con responsabilidad y determinación los bloqueos derivados del conflicto magisterial con los maestros de la CNTE, garantizado el Estado de Derecho y el respeto las actividades productivas, pues el sector empresarial argumenta, con razón, que los bloqueos de la CNTE ya están poniendo en riesgo la estabilidad macroeconómica y la paz social.

Derivado de ello, los empresarios fueron duramente criticados por personas y organizaciones afines a la CNTE que pierden de vista que la afectación es a todo el aparato productivo del país, en detrimento de trabajadores, salarios y del dinamismo del mercado interno.

Cada vez que se impide el libre paso de mercancías por el país, quienes en verdad son afectados son los trabajadores, que ven cómo la falta de desplazamiento de los productos orilla a las empresas en que laboran a detener la producción o a inducir paros técnicos ante la imposibilidad de darle salida a su inventario. Esto además de injusto, es ilegal.

Entendemos que los colectivos laborales invoquen su derecho a protestar. Sin embargo, estamos en una economía afectada por las bajas expectativas de crecimiento global y México no puede darse el lujo de enfrentar más pérdidas.

Ante este panorama, cobra mayor importancia el sindicalismo responsable, que lejos de optar por el daño a terceros como forma de lucha, busca, a través de propuestas y trabajo coordinado, resolver las diferencias con diálogo y conciliación, lo que no implica necesariamente sumisión o debilidad de los gremios, sino la oportunidad de encontrar soluciones constructivas a problemas de fondo, siempre bajo la premisa ganar-ganar.

Es tiempo de que los maestros replanteen sus formas de lucha hacia métodos menos lesivos para los trabajadores y las familias mexicanas, que son los verdaderos afectados con sus bloqueos.