Un terremoto de 7.3 grados en la escala Richter, con trece réplicas, cuya intensidad no se registraba en Chiapas en diecisiete años, ocurrió en el preciso momento en que se realizaba un simulacro de sismo, en noviembre de 2012. Se destacaba entonces que la gran diferencia con el terremoto de 1985, es que en esa ocasión no hubo muertos, no obstante, se reportaron heridos.
De acuerdo con el Sistema Sismológico, ese terremoto fue similar en escala al de 1957, de 7.7 grados Richter con saldo de 700 muertos, pero menor que el registrado en 1985, de 8,1, con duración de poco más de dos minutos, que resultó devastador.
Con un reporte de casi quinientos movimientos telúricos, Chiapas se sitúa en el segundo lugar en actividad sísmica nacional, detrás de Oaxaca con 598 y delante de Guerrero con 371 eventos. El Sistema Estatal de Protección Civil ha dado a conocer que los 473 movimientos equivalen al 24 por ciento de los mil 938 registros en lo que va de este año a nivel nacional cuyo epicentro ha sido localizado aquí.
La magnitud en escala Richter –Dr. Charles F. Richter– mide efectos del movimiento: menos de 3.5 no se siente pero es registrado; 3.5 - 5.4, se percibe, pero sólo causa daños menores; 5.5 - 6.0, causa daños ligeros a edificios; 6.1 - 6.9, puede ocasionar daños severos en áreas muy pobladas; 7.0 - 7.9, es un terremoto mayor que provoca graves daños y 8 o más, es considerado un terremoto de gran magnitud, con destrucción total de comunidades.
Eso remite a varias reflexiones. La prueba que pone un temblor se relaciona con el cumplimiento de ciertas disposiciones cuya vigilancia para su puntual observación es obligación de servidores públicos y de autoridades específicas. También interviene en esto la cultura que exista entre la población para sortear en la medida de lo posible los peligros que implica, así como la capacidad de respuesta de organismos de auxilio, que dependerá en primer término de la posibilidad de movilidad y de acción que hubiera tras el fenómeno perturbador.
De tiempo atrás se ha informado que la entidad se encuentra ubicada en una región donde convergen tres placas tectónicas, la de Cocos, del Caribe y Norteamérica, por lo que la vulnerabilidad es alta a este fenómeno.
Hay evidentemente en Chiapas quienes sí se toman en serio este asunto y hay quienes no lo toman en cuenta, pese a que como todos saben, no sólo continuará temblando, sino que se esperan eventos de magnitudes considerables. No se trata de espantar ni de jugar al vaticinio. Es un hecho que por estar la entidad en un sitio en que coinciden placas tectónicas, tiembla todos los días en mayor o menor medida. Y además, hay sitios que en el pasado se han movido fuertemente y que en los últimos años no han liberado energía.
Se toca el tema porque al estar conscientes de esta realidad, es lógico que quienes construyen tomarán en cuenta antes que todo, este factor. También, para que quienes conozcan de éste compartan conocimientos en los medios de comunicación y no quede nadie en actitud de desestimar la importancia de tomar siempre medidas preventivas.
Más de mil temblores han registrado en sólo un año quienes se dedican a eso. Los fenómenos sísmicos continuarán ocurriendo e incluso, podrían presentarse algunos de mayor intensidad.












