El nivel educativo en el mundo es más alto, sin embargo, menos de la mitad de los estudiantes de los países en desarrollo logra estándares mínimos en competencias educativas, por lo que asistir a la escuela no garantiza el aprendizaje por parte de los menores.
En el marco del primer Día Internacional de la Educación, que se celebró el pasado 24 de enero, el Banco Mundial (BM) alertó que el mundo se enfrenta a una crisis de aprendizaje, lo cual afectaría a 56 por ciento de los niños cuando lleguen a la edad adulta.
Algunos problemas de aprendizaje en la niñez no estarían relacionados con el acceso y la cobertura escolar, ya que aunque los países han mejorado de manera significativa este punto, no significa que los infantes que asisten a la escuela están aprendiendo.
En todo el mundo, cientos de millones de niños llegan a la edad adulta sin siquiera las habilidades más básicas, como calcular el cambio correcto de una transacción, leer las instrucciones de un médico o comprender el horario de un autobús, y mucho menos tener una profesión satisfactoria o educar a sus hijos.
En caso de no mejorar esta situación, 56 por ciento de los infantes perderá más de la mitad de su productividad, ya que en un mundo laboral cada vez más exigente e incierto, la juventud requiere estar equipada con más habilidades para prosperar.
De acuerdo con el BM, los sistemas educativos en los países en desarrollo tienen poca información sobre quién está aprendiendo y quién no, por lo que es difícil para las autoridades del sector hacer algo al respecto.
Por otra parte, de acuerdo con el Resumen Anual: El año 2018 en 14 Gráficos del BM, se armonizaron los resultados de pruebas regionales e internacionales para medir los años reales de escolarización que tienen los niños en 160 economías, con lo que se conformó una nueva base de datos.
Esa base de datos forma parte del Proyecto de Capital Humano del Grupo Banco Mundial, que incluye una clasificación de los países de acuerdo con sus resultados en salud y educación.
Según esa clasificación, las naciones que tienen el mayor índice de años de escolaridad ajustados en función del aprendizaje son Japón (12.9 años), Corea del Sur (12.24), Finlandia (12.05), Rusia (11.90), Irlanda (11.80), Canadá (11.74), Alemania (11.74), Países Bajos (11.71), Suecia (11.67) y Australia (11.55)
Mientras que los países que tienen el menor nivel con menos de cuatro años de escolaridad ajustados en función del aprendizaje son: Malí (2.74), Chad (2.64), Niger (2.61), Liberia (2.34) y Sudán del Sur (2.28).
Las diferencias se deben a la salud y la nutrición deficientes de los niños en los países de ingreso más bajo, la menor cantidad de años en la escuela (unos 260 millones de niños y jóvenes no asisten a la escuela en absoluto), el ausentismo docente, los profesores que no cumplen con normas de competencia, y la fragilidad, los conflictos y la violencia.
Entre mayor es la inversión en educación y salud, mayores son la productividad y los ingresos de la fuerza laboral, lo que conduce a la creación de niveles de riqueza más altos y de una economía más fuerte.












