El resguardo en casa es difícil para algunas personas, pero no te angusties, checa las estrategias psicológicas para manejar el estrés y mantenerte positivo
Algunas reacciones típicas al distanciamiento social son la ansiedad, la preocupación o el temor relacionado con tu propia salud, el estado de salud de amigos y parientes que podrían estar expuestos a la enfermedad. Además de esto está la preocupación por el tiempo que dejarás de trabajar y que te afectará económicamente. También crece la frustración por no saber cuánto tiempo estarás en esta situación. Otros efectos del resguardo en casa son:
* Soledad debido al distanciamiento de otros y de tus seres queridos.
* Aburrimiento o frustración por no poder trabajar o continuar con tus actividades cotidianas.
* Desaliento, falta de esperanza, cambios en el apetito y alteraciones del sueño: dormir mucho o muy poco.
* Estrés, pesadillas, palpitaciones y problemas gástricos.
¿Para quién es fácil quedarse en casa?
Las personas que tienen un buen manejo del estrés tienen mayor facilidad para enfrentar el distanciamiento. Quienes tienen una buena tolerancia a la frustración, aceptan más fácilmente la indicación de quedarse en casa. Los optimistas saben que ésta es una situación pasajera, que todos la estamos viviendo y nos veremos afectados por ella, y que aun dentro de la crisis hay cosas que se pueden disfrutar.
• A los introvertidos les será más fácil acatar la recomendación de quedarse en resguardo domiciliario. Los introvertidos disfrutan de estar solos, les gusta reflexionar, el silencio y la quietud. Esto es casi impensable para los extrovertidos, quienes necesitan contacto social a como dé lugar.
¿Cómo reducir los efectos del distanciamiento?
He aquí estrategias psicológicas para manejar el estrés y mantenerte positivo:
* Evita catastrofizar. Si bien la situación es difícil alrededor del mundo, también es cierto que hay avances en el manejo de la enfermedad y el desarrollo de una vacuna.
* Evita futurear. En lugar de adelantarte a lo que todavía no ha ocurrido, céntrate en el presente y en el futuro inmediato. ¿Qué voy a hacer en dos días? ¿Qué voy a hacer hoy? ¿Qué estoy haciendo en este momento?
* Haz ejercicios de relajación. Hay una gran oferta de técnicas de relajación en internet. Busca la mejor para ti.
* Escribe un diario de gratitud. Expresar agradecimiento al final del día por tres cosas positivas que viviste o que tienes. Potencia tu sentimiento de satisfacción y felicidad.
* Ubícate en el presente. Detente de tanto en tanto y pon atención a lo que captan tus sentidos, uno a uno. Hazlo ahora mismo. ¿Qué escuchas? ¿Qué ves? ¿Cómo se siente tu cuerpo? ¿Hay algún sabor en tu boca? ¿Alcanzas a percibir algún aroma?
* Nota cómo te sientes al hacer esto. La mejor de mantenerte en el presente es a través de tus sentidos.
* Recuerda para qué estás haciendo el resguardo en casa. Al reducir tu actividad y dejar de salir de casa, y aumentar la probabilidad de estar sano, estás contribuyendo al bien común.
* Establece una nueva rutina. Esta será muy diferente a la que normalmente tienes.
* Tu nuevo programa de actividades te da un sentido de dirección y propósito. Te hace productivo y te da un sentido de logro. Marca en tu horario las actividades completadas.
Recuerda, todos estamos en el mismo barco. No estás solo en esto. Todos, de una u otra manera, nos veremos afectados por la emergencia de salud, algunos más que otros, pero todos sufriremos los estragos. Estar conscientes de esto hará más sencilla la aceptación.












