El mosco del dengue se volvió resistente a los químicos usados en las nebulizaciones, se adaptó a nuevos climas y lo más grave es que convive con muchas familias sin que lo vean como un factor de riesgo para trasmitir enfermedades complicadas, afirmó César Miguel Eroza Osorio, jefe de Epidemiología de los Servicios de Salud en Morelos.
La mutación provocó un cierre de año con 26 muertes, el registro de mil 420 casos confirmados, de los cuales 393 fueron catalogados como no graves, 74 casos graves y 953 con signos de alarma.
El director general de Servicios de Salud de Morelos, Héctor Barona Olivares, declaró que 2019 fue un año atípico porque el mosco del dengue pudo sufrir una mutación y en muchas ocasiones resistieron los insecticidas, por lo que pidió al Gobierno Federal tóxicos más potentes para los programas de fumigación y nebulización.
Eroza Osorio, jefe de Epidemiología en Morelos, explicó que en México existen cuatro serotipos, principalmente en zonas con clima subtropical, pero desde 2008, cuando se registraron más de ocho mil casos en el estado, se tuvo que rotar el insecticida “porque ya había hecho adaptabilidad el mosco y resistencia al control del mismo, con ciertos insecticidas se ha trabajado de manera importante”, expuso.
En Morelos, abundó, está identificada la reintroducción del vector portador del dengue serotipo 2 y, de acuerdo con los estudios, hay mayor probabilidad de estar asociado a casos de dengue grave.
Sobre la mutación del mosco informó que se realizan pruebas de resistencia para probar la efectividad del insecticida, porque la explosión del dengue en más de ocho estados en el país con la reintroducción del dengue tipo dos se tiene que considerar la hipótesis de una resistencia.











