No se puede negar la presencia de miembros de las maras en Chiapas, por eso se combate y se les da seguimiento, ha declarado no hace mucho, un funcionario en la Frontera Sur. La presencia del tema, sin embargo, ha ido disminuyendo en los medios de comunicación locales desde hace diez años, lo cual no significa que ya no se encuentren en la región.
Es un problema delicado, que está muy vinculado con la seguridad de nacionales y extranjeros indocumentados que cruzan por territorio chiapaneco en su tránsito hacia la frontera norte del país. Las noticias que generan siempre están relacionadas con violencia y con todo tipo de delitos.
No obstante que a partir de 2005 ha habido una notable baja de hechos reportados en los que estos pandilleros sean responsables, hay voces locales que llaman a revisar el fenómeno y redirigir acciones contundentes que eviten un reingreso y su operación en Chiapas, sobre todo en ciudades fronterizas con Guatemala.
Y no es una cosa menor. Hace tres años, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó en su lista de organizaciones criminales transnacionales a la pandilla salvadoreña Mara Salvatrucha, a la que acusa de graves actividades delictivas transfronterizas, como asesinatos, tráfico de drogas y personas y crimen organizado.
Como resultado de la medida, cualquier propiedad o interés relacionado con esta organización, en poder o bajo control de personas en Estados Unidos en las que la pandilla tenga interés, han sido bloqueadas; además, a las personas en ese país se les ha prohibido realizar transacciones con el grupo
En su momento, la Iglesia Católica de El Salvador, país que podría considerarse como la sede de esta agrupación, aunque se halla en todo Centroamérica, sostuvo que la decisión de Estados Unidos de declarar a la pandilla como una organización criminal trasnacional, tendría “consecuencias internas políticas” para esa nación. Esto fue manifestado después de una tregua pactada entre pandillas y la Iglesia para disminuir los niveles de violencia en el país, que tiene una tasa anual de 68 homicidios por cien mil habitantes.
No obstante, el entonces presidente de ese país consideró que Estados Unidos había “sobredimensionado” el poder económico de la Mara Salvatrucha, la que, en su opinión, no se compara con otros grupos criminales de México.
“No niego que la MS sea una organización criminal. El problema ha sido sobredimensionado, no en el sentido de considerar a la MS como organización criminal, sino en el sentido de sobrevalorar el riesgo económico o el riesgo financiero que pueden implicar las acciones delictivas de la MS y ponerla al mismo nivel de otras organizaciones delictivas transnacionales como los Zetas o la Camorra en Italia”, sostuvo.
Los argumentos del presidente, sin embargo, no aportaron más elementos en los que basara su disenso y por eso no terminó de convencer. Es consenso que las pandillas de El Salvador son un peligro en ese país, al que traen en constante jaque, pero también lo son en otros vecinos, e incluso en México y en otras ciudades de Estados Unidos. Por ello, cualquier acción que se relacione con el combate a ese fenómeno social será en beneficio de la sociedad en general.
Estos grupos son integrados por centroamericanos, guatemaltecos, salvadoreños y hondureños, pero su mala influencia ha llegado incluso a ciudades de Chiapas, de donde no han salido.
Sin embargo, ahora se habla de un reingreso, de una supuesta reunificación de grupos que se mueven en varios países, principalmente Guatemala, que ya han comenzado a crear problemas en ciudades fronterizas mexicanas como Tapachula. Lo anterior merece una acción por parte de la seguridad en el estado.












