Tildan de “insolencia” la posición de Colombia

Tildan de “insolencia” la posición de Colombia

El gobierno de Nicaragua rechazó este sábado “la posición intervencionista” de Colombia sobre el cierre de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA), en Managua, y la tildó de “insolencia e ignorancia vulgar”.

“El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República soberana de Nicaragua, fiel a su política de no injerencia en los asuntos internos de otros pueblos, Estados y Gobiernos, rechaza categóricamente la posición intervencionista” de Colombia, indicó la Cancillería nicaragüense en una nota enviada a su homóloga colombiana.

La Cancillería colombiana manifestó este sábado “su preocupación” por la confiscación de la UCA de Nicaragua, y condenó “con vehemencia todas las medidas que limitan la libertad religiosa, de cátedra y de expresión” en ese país.

Para Nicaragua, el pronunciamiento de Colombia “nada tiene de fraternidad nuestro americana” y más bien la acusó de haber sido “expresada con insolencia e ignorancia vulgar sobre la corrección en el manejo de los asuntos entre los Estados”.

La Cancillería nicaragüense dijo que “no reconoce al Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia como autoridad alguna”, y le recomendó “mantener su mirada en sus propios problemas, que son enormes, y que afectan grandemente la vida y la indispensable convivencia ciudadana en su propio país”.

Además recomendó “a las autoridades de la sufrida Colombia, respeto, así como también se suma a las voces que reclaman a esas autoridades, integridad, decencia y empeño en la defensa de los derechos de su pueblo, sobre todo el derecho a la vida”.

“Ver la paja en el ojo propio y no en el ajeno, para evitar inmiscuirse en lo que no les concierne ni les concernirá, porque en Nicaragua somos libres y jamás volveremos a ser esclavos”, continuó Managua.

La Cancillería nicaragüense comentó que “el servilismo o servidumbre ante los amos imperiales nunca ha dejado nada bueno y nunca ha servido para ocultar las propias pestes, las más crudas miserias o desgracias, las enfermedades del alma que solo pueden curarse atendiéndose con esmero y devoción”.

“El servilismo, repetimos, o la servidumbre de esclavos frente a los amos imperiales, no encubre los propios males, la desintegración social, la narco-política, la corrupción crónica, el engaño, el desfalco, la estafa, y el imperdonable despilfarro de la confianza y las esperanzas de un pueblo”, concluyó.